I love playing with fire...
I love playing with fire and I don’t wanna get burned… Era una combinación perfecta, sus ojos y su voz transportándola a un lugar en el que ella jamás pensó estar. La droga, el alcohol, las pastillas y el sonido de la guitarra ayudaban a que en esos momentos ella no se encontrara ahí sino sumergida en un paraíso de éxtasis. No podía dejar de mirarla mientras movía su cabeza al compas de la música y de su voz. Por su parte, Joan la miraba con deseo, intentando penetrar en ella mediante esos ojos tan profundos que la habían hecho suspirar muchas veces. Cherie sabía lo que Joan deseaba desde el día que la vio por primera vez. Ella quería lo mismo. Siempre quiso lo mismo. La cabeza le comenzó a doler y sintió como el lugar y la música comenzaba a molestar en sus oídos. Ella había terminado de cantar.
Volviendo a la cruda realidad se paro en cuanto vio que se le acercaba, mirándola de la misma forma que arriba del escenario o tal vez, más intensamente. Joan le sonrió. Quería que la acompañara, harían música juntas. Sí. Brillarían como nunca antes habían brillado en algún escenario. Brillarían para ellas, que era suficiente. Se sentirían por primera vez completas. Con ellas dos únicamente como protagonistas.
Mas alcohol entraba por la garganta de Cherie, mientras caminaba muy cerca de Joan por la acera. Las luces de esta, tenues pero aun molestas, iluminaban únicamente sus rostros que sonreían, pero a la vez estaban completamente perdidos y desorbitados. ¿Dónde se encontraba Cherie? No entendía el sentimiento que sentía hacia Joan. Sabía que terminaría pronto. Sabía que una cosa así, no dudaría para toda la vida. Era perfecto, era un sueño y ella tarde o temprano despertaría. Le quedaba drogarse más, ingerir más alcohol y disfrutar las pocas horas como si fueran las ultimas.
Acostada en la cama con las manos arriba intentando agarrarse de algo sentía las caricias de su boca recorrerla por completo. Era un sentimiento arrasador que no daba tregua. Se sentía en muchos mundos a la vez. La droga hacia que se transportara a universos desconocidos.
Que la boca tan deseada dejara de recorrerla, fue lo que la hizo abrir los ojos. Ahí estaba ella parada. Sin sonreír mirándola con deseo y mediante sus ojos transportarle su locura y su rock. Ella quería Rock. Ella quería música. El pelo negro ahora estaba despeinado y la hacía ver inhumana. ¿Era en verdad una persona? Tal vez producto de su imaginación. Todo era confuso, no lograba comprender en donde se encontraba.
Sus bocas se encontraron y cuando comenzaron a moverse lentamente, comprendió que no importaba en donde estaba, las drogas hacían que nada importase, solamente el placer de esa noche. Los gemidos de ambas se comenzaron a escuchar por toda la habitación que daba vueltas sin parar. La habitación no les daba respiro y ellas estaban en el medio, atrapadas, por un lado queriendo salir y queriendo volver a la realidad, por otro lado queriendo quedarse en ese lugar mágico, incomprensible para ambas.
Sí, esto era música, esto era rock. Estaban brillando en el escenario, estaban siendo ellas mismas y dejándose llevar por el público, el publico que eran sus manos, sus ojos, sus pieles rosándose sin parar y sus piernas entrecruzadas, sus cabellos despeinados y el sudor en sus
frentes. Cherie comenzó a cantar y su voz se interrumpía en cada gemido que no lograba contener, que no quería contener. Y sentía la mano de Joan Jett, que estaba en donde tenía que estar. Que la tocaba y conocía todo como si ya hubiera experimentado el lugar. No importaba nada, no tenia que importar nada. Porque esto también era música, era la mejor música que habían logrando hacer y juntas. Esta vez, las dos se pusieron a cantar.
I love playing with fire and I don’t wanna get burned… y ahora estaban gritando con todas sus fuerzas, aumentando el placer y el éxtasis.
Ahora Cherie, se encontraba mirando por la ventana de una habitación desconocida para ella. Miro para afuera y encontró a mucha otra gente desconocida también. Muchas personas vestidas de blanco asistían a esas personas. Sentadas en bancos y mirando hacia un lugar indeterminado. Todo termina. El éxtasis y las drogas terminan.
Ella se intenta recuperar y su único consuelo es saber que hizo música y con Joan Jett de la mejor manera que se puede hacer. Música, únicamente música. Joan Jett y su música.












