Hace pocos años que se puso de moda una conducta conocida como la “cultura de la cancelación”, que implica adherirse a un pensamiento colectivo por el único hecho de ser masivo, sin cuestionarse nada, solo criticar en masa por algo que leíste repetidamente en internet. Una persona crítica algo que no tiene sentido ni fundamento alguno en la mayoría de los casos, y miles de usuarios le siguen la corriente porque en verdad, insultar, criticar y ser opositor a cualquier cosa que circule en redes, los hace sentir fuertes, valientes, poderosos. Y lo único que te hace fuerte, valiente y poderoso es nada más ni nada menos que el criterio propio. Es la era del bullying cibernético: hay uno que propone una crítica hacia un acontecimiento o persona en particular, y por la misma, se siente el gladiador. Y por otra parte están, los que siguen la corriente, sin detenerse a cuestionar si existe racionalidad o no, se sienten poderosos porque se adhirieron a un pensamiento de un líder cibernético. Criticar en masa genera reproducciones, likes, comentarios y repercusiones positivas a los comentarios negativos. Las denominadas “fake news”, a través de las cuales nadie pregunta nada, simplemente asume lo que lee en un tweet o ve en la televisión como verdad universal, sin pensar que quizás sobre ese hecho viralizado no hay ni siquiera prueba alguna, o ni siquiera se conoce a la persona que está siendo atacada, y es cuestionado solo el recorte de un video que quizás nada tenga que ver con la esencia de la persona en sí. Es decir, está actualmente de moda no tener criterio propio, y saben que? No hay NADA más poderoso que tener criterio propio.