DEJEMOS IR LA CANDIDEZ
Podemos ser gente amorosa, confiada y, aún así, no permitir que se nos use o se abuse de nosotros.
• No tenemos por qué dejar que la gente nos haga lo que le venga en gana.
• No todas las peticiones son legítimas.
• No todas las peticiones re-quieren un sí.
La vida podrá “probarnos”. Él/los otro(s) podrá(n) buscar nuestros puntos flacos.
Nosotros podremos ver un ‘común denominador’ en los límites que están siendo probados en nuestra vida
Si tenemos un punto débil en un área, podemos des-cubrir que somos probados repetidamente en ésa área por familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos.
La vida, las personas, nuestro Poder Superior y el universo pueden estar tratando de enseñarnos algo específico.
Cuando aprendamos ‘ésa lección’, encontraremos que disminuyen los problemas en ésa área. Se ha fijado el límite, se ha adueñado uno del poder. Por ahora se ha aprendido la lección.
Quizá necesitemos estar enojados durante un rato con gente que ha presionado nuestra tolerancia más allá de los límites. Éso está bien. Pronto podremos dejar ir la ira y cambiarla por gratitud. Ésta gente ha estado allí para ayudarnos a aprender acerca de lo que no queremos, de lo que no toleraremos, y cómo adueñarnos de nuestro poder. Le podemos agradecer lo que hemos aprendido.
¿Cuánto estamos dispuestos a tolerar? ¿Qué lejos dejaremos llegar a los demás con nosotros? ¿Cuánto menospreciaremos nuestra ira y nuestra intuición? ¿Dónde están nuestros límites? ¿Tenemos algún límite?
Si no es así, estamos en problemas. Hay tiempos de NO CONFIAR en los demás, sino confiar en nosotros mismos y fijar límites a quienes nos rodean.
”Hoy estaré abierto a una nueva conciencia acerca de las áreas en las cuales necesito límites más sanos. Abandonaré mi ingenua suposición de que la otra persona siempre tiene la razón. Cambiaré ése punto de vista por el de confiar en mí mismo, escucharme a mí mismo y el de tener y fijar límites sanos”.
Un poco de malicia, de objetividad y de sano egoísmo (amor propio le llaman también), para pensar en nosotros, en nuestro proyecto, en nuestro bien-estar, sin pasar por encima de nadie, ni dejar a nadie aprovecharse de nosotros está bien… Hace bien… Es necesario.
Si el miedo era que nos dejarán de querer, que nos abandonaran, que nos rechazaran, hoy tengamos claro que quienes nos quieren, nos quieren como somos; nos respetan, no abusan; y los que no lo pueden comprender, todavía no nos pueden ”ver”, sólo ven por ellos mismos.
Cuando decir que SÍ casi en AUTOMÁTICO, no considerar que pueda haber una doble intención, y/ó no escuchar nuestra voz interna sea nuestra forma más común de actuar PAREMOS; DETENGÁMONOS, y PONGÁMONOS EN CONTACTO CON NOSOTROS MISMOS; pensémoslo un rato, un día, unas semanas, para darnos cuenta si de verdad queremos, podemos, si nos va bien... Pensemos en nosotros. Quizás antes pensábamos primero en los demás, y luego nos enojábamos, porque ”nos quitaban el tiempo de nuestro descanso”; “nos utilizaban”; “nos sacrificábamos por otros”; “dejábamos de hacer nuestras cosas por hacer lo de los demás”; etc.
¿Todavía queremos relacionarnos así?
PRIORICEMOS LO NUESTRO.















