My fan art of the manga “Cesare, il creatore che ha distrutto” ^^
I wanted to put it both in Italian and English :)
Reference: Vol. 3, Virtù 16, “Collision”

seen from United States

seen from China

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from China
seen from United States

seen from Philippines

seen from Maldives
seen from China
seen from Malaysia

seen from United Kingdom
seen from India
seen from Finland
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from Italy

seen from Malaysia
seen from China
My fan art of the manga “Cesare, il creatore che ha distrutto” ^^
I wanted to put it both in Italian and English :)
Reference: Vol. 3, Virtù 16, “Collision”
No parece que lo que buscas en la relación especial sea la venganza. Y ni siquiera cuando el odio y la crueldad se asoma fugazmente se quebranta seriamente la ilusión de amor. Sin embargo, lo único que el ego jamás permite que llegue a tu conciencia es que la relación especial es la exteriorización de tu venganza contra ti mismo. ¿Qué otra cosa podría ser? Cuando vas en busca de una relación especial, no buscas la gloria dentro de ti. Has negado que se encuentra en ti, y la relación se convierte en su substituto. La venganza pasa a ser aquello con lo que substituyes la Expiación, y lo que pierdes es poder escaparte de la venganza. Frente a la demente noción que el ego tiene de la salvación, el Espíritu Santo te ofrece dulcemente el instante santo. Libro de texto #UCDM💜#cap16#entrenamientomental🧠#relacionespecial#ilusión#venganza#contratimismo#Expiación#salvación#instantesanto#🙏🏼💜♾📖🧠💬💞🙋🏻♀️ (en Barcelona, España.) https://www.instagram.com/p/CdcXojFK-oq/?igshid=NGJjMDIxMWI=
Tú papel consiste únicamente en recordar esto: no quieres que nada que tú consideres valioso sea lo que tiene lugar en una relación. No decides hacer nada a tu manera para deteriorarlas o para crear armonía en ellas. No sabes lo que es curar. Todo lo que has aprendido acerca de la empatía procede del pasado. Y no hay nada del pasado que desees compartir, pues no hay nada del pasado que desees conservar. No te valgas de la empatía para otorgarle realidad al pasado y así perpetuarlo. Hazte a un lado tranquilamente y deja que la curación se lleve a cabo por ti. Mantén un solo pensamiento en la mente y no lo pierdas de vista, por muy grande que sea la tentación de juzgar cualquier situación, y de determinar tu reacción basándote en los juicios que has hecho de la misma. Concentra tu mente sólo en esto: *No estoy solo, y no quiero imponer el pasado a mi Invitado. Lo invité y Él está aquí. No tengo que hacer nada, excepto no interferir*. Libro de texto #UCDM💜#cap16#entrenamientomental🧠#relación#empatía#pasado#decidir#realidad#curación#vida#instante#elegir#🙏🏼💜♾📖🧠💬💞🙋🏻♀️ (en Barcelona, Catalunya, España) https://www.instagram.com/p/Cb6vs6xN4Gz/?utm_medium=tumblr
Decidir entre sí escuchar o no las enseñanzas de este curso y seguirlas, no es sino elegir entre la verdad y las ilusiones. Pues en este curso se hace una clara distinción entre la verdad y las ilusiones y no se confunden en absoluto. ¡Que simple se vuelve esta elección cuando se percibe exactamente como es! Pues sólo las fantasías hacen que elegir sea confuso, pero las fantasías son totalmente irreales. Libro de texto #UCDM💜#cap16#entrenamientomental🧠#decidir#escuchar#enseñanzas#elegir#verdad#ilusiones#real#irreal#🙏🏼💜♾📖🧠💬💞🙋🏻♀️ (en Barcelona España) https://www.instagram.com/p/Ca9FuKTNTcs/?utm_medium=tumblr
#marshmallow #cenaconme #chapeau #cap16 (presso Palazzo Lombardia)
chandelier #cenaconme #chapeau #cap16 (presso Palazzo Lombardia)
“La vida te pone en el momento de huir o quedarte para siempre”.
Fue un camino tranquilo hacia Arica, era nuestra primera incursión en bus y realmente resultó bastante cómoda. Llegamos a eso de las 7 de la mañana al terminal de Arica que es un mundo nuevo, desde allí se comienza a observar el fuerte intercambio cultural de la zona, porque sí, ya estamos al lado de Perú. Nos bajamos con todos nuestros bultos al hombro e intentando no pegarle a nadie, en cambio fuimos aporreados con cuanto bulto encontramos en el camino, Sophia se quejaba del sueño mientras nos acomodábamos en una esquina para “hacer hora” porque teníamos que ir al banco.
Con Sophia nos sentamos para “tomar desayuno” (en realidad nos comimos unas hamburguesas vegetarianas que le compramos a un krishna en el terminal de Antofa, antes de subir al bus jaja) mientras el gordo salió a recorrer el terminal, en eso estábamos cuando aparece el gordo y me dice: “adivina con quien me encontré?”. Le puse mi mejor cara de “no tengo idea” y de repente aparecen Jano y Pancho. “Weeeeeena cabros”. Qué sorpresa más grande encontrarnos ahí, hace hartos días atrás nos habíamos separado en un momento muy difícil y la verdad solo sabíamos que ellos se habían ido al terminal para intentar viajar a Arica. Y allí nos encontramos, en el terminal de Arica; nos contaron que se habían ido a Tacna y que les había encantado, nos contaron sus peripecias y nosotros las nuestras, nos reímos y conversamos largo y tendido. Ya se acercaban las 9 de la mañana, así que decidimos tomar rumbo hacia el centro de la ciudad. Nos despedimos nuevamente del Jano y el Pancho, grandes personajes, nos dieron sus tips para llega a Tacna y partimos otra vez.
Tomamos un taxi hacia el centro y nos bajamos cerca de un paseo peatonal (21 de mayo ¿?), mientras caminábamos, el sol se sentía cálido en nuestros rostros, nos dirigimos hacia un banco porque el gordo tenía que recuperar una de sus tarjetas y mientras esperábamos me comuniqué con Fabiola. La Faby es una ex compañera Servicio País que alojé un par de días en la casita amarilla en Coyhaique, cuando ella se fue de nuestra ciudad me dijo que cuando quisiera podía pasar por su ciudad natal: Arica, y pedir la vuelta de mano, así que aproveché la instancia jaja. La Faby me dio la dirección para poder llegar, así que después de terminados los trámites en el centro, tomamos rumbo hacia allá. Cuando llegamos la Faby nos recibió con la linda sonrisa que la caracteriza, nos acomodamos en casa de su Abuela, la Faby nos ofreció quedarnos los días que quisiéramos y nos recomendó lugares que HAY que conocer en la ciudad de la eterna primavera. También nos maravillamos por primera vez con un árbol de mangos jaja, lo que pasa es que nunca habíamos visto un árbol de mangos y allí había uno en el patio: ESTUPENDO. Faby nos contó del Carnaval de Arica, pero para eso no tuvimos tanta suerte, ya que el carnaval (que es uno de los carnavales más grandes en Latinoamérica) había terminado la noche anterior, cuec para nosotros, nos lo perdimos. Allí nos quedamos, con la gratitud de la Faby y su abuela y la confianza que nos dieron al abrir las puertas de su hogar para nosotros.
Esa tarde salimos a recorrer el centro de la ciudad, intentamos vender algo de matute, recorrimos parte del centro y visitamos la catedral: creo que en esa catedral comenzó nuestro fetiche de visitar iglesias, es bellísimo admirar el arte que se encuentra en las iglesias 8en especial en las catedrales), además que siempre discutimos sobre la riqueza de la iglesia y la historia que se cuenta de cada lugar mediante sus iglesias. Luego nos fuimos a la playa y allí las cosas comenzaron a insinuar lo que pasaría al día siguiente. Digo esto porque Sophia hizo una maña ENORME en la playa, fue tanto que amenacé con devolvernos a Temuco, fue tanta la tensión que me sobrepasé súper rápido y nos fuimos enojados todos hacia la casa de la abuela de la Faby, cuando llegamos intentamos “hacer como que nada pasaba” y conocimos a la abuela (que no estaba cuando nosotros llegamos), nos encantamos con ella, ya que es una señora muy alegre (ya sabemos de dónde salió la buena onda Faby jaja), nos contó sobre sus viajes y aventuras, conversamos hasta muy entrada la noche.
Al día siguiente nos levantamos y la abuela de la Faby ya se había ido a trabajar. Esa mañana fue algo extraña, yo creo que porque todos teníamos el estrés acumulado de tantas emociones que habíamos vivido, además que aún estaba en el tintero la maña de Sophia el día anterior. Así que cuando el día comenzó con un maravilloso show de Sophia para bañarse (no se bañó) y siguió con el show para tomar desayuno, mi paciencia estaba al límite y ya había colmado también los límites de la paciencia de Víctor. La gota que rebalsó el vaso vino cuando Sophia comenzó a gritar y llorar sin parar para que yo le prestara atención, como no lo hice, Víctor quiso intervenir (cosa que hace cuando ya la situación es insostenible para mí), pero resultó peor. El hecho desencadenó en mi límite máximo y (sabiendo que con esto puedo ser tildada de mala madre) la metí a la ducha con ropa y todo. Este episodio es bien personal y francamente no me gusta recordarlo, pero para efectos de esta historia es re’ importante. El día anterior había amenazado a Sophia con irnos a Temuco si seguía con esas mañas, yo no quería exponer a Víctor a esos episodios porque no le corresponde; como mamá de la niña es de mi completa responsabilidad lo que pase con ella (en especial con sus berrinches), no quería ni imaginar que el viaje iba a ser así, pensaba en lo injusto que era para el gordo tener que bancarse los episodios de ira de Sophia, no le corresponde. Después de meterla a la ducha colapsé. Lloré. Y con los mocos colgando comencé a separar nuestra ropa para volvernos a Temuco. Víctor no decía nada y yo seguía llorando en silencio. Cuando el gordo se dio cuenta de lo que yo estaba haciendo me detuvo. Sophia estaba enojada y encerrada en una pieza. El gordo me preguntó que iba a hacer. Yo lloraba, le dije que para mí era injusto que él tuviera que pasar por estos momentos, que no quería que todo nuestro viaje fuera así y que lamentablemente yo creía que Sophia no iba a cambiar de un día para otro, además yo pensaba que Sophia estaba pasando por un estrés innecesario, y como siempre lo he dicho: soy una madre con culpa y he de renunciar a todo y a todos por el bienestar de mi hija. Fue un momento bien doloroso, yo no paraba de llorar, pensaba en volver: a qué iba a volver?; pero no veía salida, para mí la decisión estaba tomada: tenía que pescar a mi cabra chica y volverme al sur.
Víctor me miraba, no decía nada, yo veía con pena como le estaba partiendo el corazón al hombre que amo y al mismo tiempo sabía que alejarme de él era lo mejor que podía hacer en ese momento. A mi gordo le tiritaba la pera y cuando me tomó de las manos se puso a llorar; también le tiritaba la voz cuando me dijo que me amaba con todo su corazón y que cuando me había elegido como compañera para su vida, también había elegido todo de mí, me dijo que este no era solo su sueño: que era de los dos. Yo estaba bloqueada, lo único en lo que podía pensar era en que tenía que volverme al sur. Víctor me miraba y yo sabía que no podía hacerle daño de esa forma. Me dijo que se la bancaba porque nos quería, nos quería a las dos.
Sé que a veces los adultos tomamos decisiones injustas para los niños, también, en ese afán de comportarnos como adultos intentamos tomar decisiones de lo que nos parece correcto. Así por lo menos intenté hacerlo yo desde que comenzó nuestra aventura. Y así decidí seguir haciéndolo.
Lloré mucho, mi gordo también. Decidí quedarme y seguir. Entre los dos intentamos explicarle a Sophia lo que había pasado y lo que no queríamos que volviera a pasar. Nos abrazamos mucho rato, como si ese fuese nuestro pacto para no hacernos más daño, para sólo querernos mucho y disfrutar de este sueño que apenas estaba comenzando.
Fue difícil, aún es difícil. Pero de a poco nos vamos acostumbrando a nuevos procesos, formas y estilos de llevar la vida. Desaprendiendo y volviendo a aprender.
Esa tarde nos fuimos al centro a matutear un rato y decidimos subir al morro a ver la puesta de sol, el morro es simplemente espectacular; aprendimos de historia allí y nos maravillamos con la ciudad de noche, simplemente Arica nos encantó. Nos encantó porque allí aprendimos que somos un equipo, ya no estoy sola en esto, nos dimos cuenta de que esto no es fácil y que los momentos difíciles no hay por qué enfrentarlos solos. Ya con la noche sobre nosotros nos fuimos nuevamente a la casa de la abuela de la Faby. Era nuestra última noche en Arica, así que con la Faby nos tomamos unos traguitos para amenizar la noche, nos despedimos de Arica con una cálida noche.
Al día siguiente partimos ansiosos hacia el terminal, llegamos y nos dijeron que un bus hacia Tacna saldría en 15 minutos. El gordo hizo la fila correspondiente mientras yo buscaba un lugar en donde plastificar el permiso notarial de Sophia (plastificamos el original para sólo dejar copias en la frontera), compramos los boletos y listo. Nos subimos con dolor de guata, con ansias de todo lo que se venía para nosotros: el mundo delante de nuestros ojos. Ahí estábamos sentados en nuestros asientos cuando pasó la señorita retirando nuestros pasajes, Víctor le pasó los boletos y la señorita le dice: “falta el uso de terminal”.
16. Never be alone
Luna’s POV:
— E aí, como foi a formatura? A Rafaela me disse que foi ótima. – Ana Luiza perguntou assim que entrei na casa dela na segunda-feira à tarde. Ela era minha amiga há mais ou menos seis anos, nos conhecemos quando Rafaela, ela e eu estudamos juntas no nosso antigo colégio. — Foi boa mesmo. Você devia ter ido. — Também acho, mas marcaram a minha colação de grau justo pra sábado, então não deu. — E vocês não tiveram festa mesmo, né? – Perguntei enquanto me sentava na cama dela. — Não, aquele pessoal é muito pão duro, ninguém quis pagar. — Sacanagem. – Falei. — Você ficou com quem lá? Rafaela ficou com aquele horroroso do Leonardo né? – Fez uma careta. — Ficou. – Ri. – Eles até que formam um casal bonitinho. — Ah, para! Ele é horroroso, Luna. Já falei pra ela mil vezes que ela arruma um melhor. Você também já ficou com ele né? – Riu. — Já. – Assenti. – Mas só uma vez. — Mas ficou. O que esse menino tem, gente? — Sei lá, cara. – Ri. – Deu vontade, beijei. Rimos disso por mais um tempo e durante a tarde ficamos jogando conversa fora, falando sobre a formatura, sobre o ano seguinte e outras coisas mais. Contei a ela sobre eu ter ficado com o José Victor e ela simplesmente pirou enquanto se lembrava de quando eu gostava dele na quinta série e ria da forma como as coisas haviam se invertido. Eu, que gostava dele e não era correspondida, agora era ele, que gostava de mm e não era correspondido. Mas nessa última parte eu não botava tanta fé pois, como já disse, não achava que ele gostava mesmo de mim. Também assistimos a um filme enquanto comíamos brigadeiro, e depois disso ficamos apenas rindo de coisas que conhecidos nossos postavam no twitter. — Você está tirando foto minha? – Perguntei quando notei o celular dela virado para mim. — Não. – Ela riu, entregando o jogo. — Pode parar de palhaçada, cadê, deixa eu ver. – Falei indo para cima dela. — É vídeo, otária. – Riu ainda mais. Ela postou o vídeo no twitter e eu peguei meu celular, o mesmo apareceu na minha timeline e eu o abri. Comecei a rir enquanto assistia e até retweetei. Fiquei o resto da tarde com ela. Conversando sobre coisas bobas e rindo de outras. Era sempre bom estar com ela, pelo fato de termos estudado em colégios diferentes durante o ensino médio, nós quase nunca nos víamos, ficávamos tempos sem conversar até, mas sabe aquela amizade em que você pode passar dias, meses e até anos sem falar com a pessoa que, quando voltar, tudo vai estar do mesmo jeito? Era a nossa amizade. E eu amava aquilo! Fui para casa no fim do dia, ela morava a apenas uns três quarteirões então logo cheguei. Tomei um longo banho e fui para o meu quarto, quando peguei o celular encontrei uma mensagem do José. 18:54 “E aí, Lu. Como tu tá?” 19:13 “Oi! Desculpa a demora, estava no banho. Eu estou ótima, e você?” 19:15 “Tranquilo. Como foi a ressaca ontem? Hahaha.” 19:16 “Nem tive, hahahaha. Não exagero na bebida como c e r t a s p e s s o a s.” 19:16 “Hahuahauhauahu que isso, não bebi tanto.” 19:17 “Imagina, só estava trocando os pés.” 19:18 “Hahahah, faz parte.” 19:18 “É né.” 19:19 “Mas e aí... Eu tava pensando e... Tu tá afim de sair amanhã?”
Sair? Ai meu Deus, eu não sabia se eu estava preparada pra me envolver com alguém. Eu nem havia superado o Gabriel ainda, droga!
Mas o que é que custava? Eu não ia fazer nada mesmo e... Seria bom me distrair. José e eu não tínhamos muitos assuntos em comum, mas eu até que gostava dele.
19:21 “Ah... Pode ser. Pra onde?” 19:21 “A gente pode dar uma volta. Tu prefere lugar mais movimentado ou prefere ficar de boa?” 19:22 “Acho que ficar de boa, hahaha.” 19:23 “Então a gente pode ir comer alguma coisa e depois dar uma volta na praia... Você escolhe.” 19:24 “Acho que o McDonald’s está ótimo.” 19:25 “Beleza então, te pego às 20h?” 19:25 “Pode ser.”
“Te pego às 20h”? Desde quando aquele garoto tinha idade para dirigir? Ele ainda tinha dezessete anos. Mas ok, sem problemas. Desde que não fôssemos pegos por uma blitz, tudo ótimo.
Conversei com ele por mais um tempo, coisas banais, e depois disso deixei o celular de lado e me deitei para ver alguns episódios de uma série que eu estava acompanhando.
Mais tarde um pouco, antes de dormir, peguei o celular novamente e abri o Instagram para ver as fotos que haviam sido postadas, mas me arrependi quando me deparei com uma foto do Gabriel. Ele estava sozinho na foto, parecia estar num bar ou numa balada, com um copo de uísque na mão e um sorriso largo no rosto. A legenda dizia: “Só mais uma noite insana”. Revirei os olhos sentindo uma leve palpitação no peito e bloqueei o celular, deixei o mesmo na mesa de cabeceira e me virei para o canto na tentativa de dormir. No dia seguinte acordei por volta das 10h e depois de tomar um banho e lavar os cabelos fiquei na sala vendo tv e mexendo no celular. Contei para as meninas sobre o José e eu sairmos naquela noite e elas ficaram eufóricas, dizendo que iam querer saber de tudo. Eu ainda não entendia o por quê da euforia delas quando o assunto era ele, mas preferia deixar quieto, se eu discutisse o fato “ele não gosta de mim”, essa discussão seria eterna e elas fariam de tudo para me convencer do contrário. Depois do almoço avisei à minha que iria sair com ele e ela não ficou muito diferente das meninas, pois eu já havia comentado sobre ele algumas vezes e até mesmo Marina e Carol já haviam dito para ela que ele gostava de mim, então ela sempre o chamava de “meu genro”.
O dia passou tranquilo, não fiz muita coisa. Basicamente fiquei vendo séries durante toda a tarde e às 18:30 fui tomar um banho. Quando saí do chuveiro parei de frente para o guarda roupas e fiquei procurando algo para vestir. Como a noite estava quente, acabei optando por um short jeans claro e uma blusa salmão soltinha com renda na barra. Calcei um de alpargatas pretas e deixei os cabelos soltos mesmo. Fiz uma maquiagem bem leve resumida apenas em rímel, base e pó e passei um perfume também. Às 19:50 eu estava pronta e não demorou até ele mandar mensagem no meu celular dizendo que estava no portão. Peguei uma bolsa com minhas coisas e saí depois de me despedir dos meus pais.
— Oi. – Sorri. — E aí. – Ele sorriu também e me cumprimentou com um beijo no rosto.
Ele usava uma bermuda jeans na altura dos joelhos e uma camisa azul escura. No pé um vans preto e o cabelo estava como sempre: penteado com um pouco de gel formando um pequeno e bonitinho topete. Ele era mesmo uma gracinha. Entrei na pequena caminhonete vermelha que ele dirigia e ele seguiu para o McDonald’s que ficava perto da praia.
— E aí, fez o que hoje? – Ele perguntou enquanto entrávamos. — Basicamente nada. – Sorri. – Só fiquei em casa atoa mesmo. E você? — É, o mesmo. Ajudei meu pai na padaria também, mas depois fiquei atoa. – Disse. – Quer se sentar onde? – Perguntou agora olhando para as mesas vazias. — Pode ser na janela. — Já quer pedir? — Pode ser, estou com fome. – Ri. Fomos até o balcão e eu pedi um McNífico, ele pediu um Angus Bacon, bem típico de garotos — por que é o mais gigante de lá — e quando pegamos as bandejas fomos para a mesa e nos sentamos. Dei uma mordida no sanduíche e o olhei.
— E aí, feliz por ter se formado? – Perguntou se recostando no banco. — Bastante. Mas já sinto falta de todo mundo. – Fiz uma cara triste. — Nem fala. – Ele sorriu. – Vou sentir falta dos moleques. Vamos continuar nos falando, mas cada um vai fazer uma coisa e tal. — Sei como é, estou assim também. – Falei dando um gole na coca cola. — E o que você vai fazer? — Ainda não sei, mas é provável que eu faça algum cursinho antes de entrar pra faculdade. — Entendi. E tu quer cursar o que? — Boa pergunta também. – Rimos. – Eu não sei, sou muito indecisa. Uma hora quero uma coisa, n’outra já não quero mais. Sou geminiana, fazer o quê. — Ah, tô ligado. – Ele riu. – Mas do que tu gosta? Conversamos sobre faculdade e futuro por mais um tempo. Falei para ele sobre minha vontade de seguir carreira como fotógrafa para alguma revista e também sobre o medo de não conseguir ser bem sucedida nessa área. Ele disse que pretendia fazer Direito, mas que também não tinha certeza ainda, pois estava em dúvida entre Administração também.
A conversa foi bem agradável. Ele sabia fazer o assunto render e estava bem extrovertido. Ao contrário de antes, quando ele sentia uma vergonha enorme até de olhar na minha cara. Aquele era só mais um sinal de que ele não gostava de mim igual as meninas diziam. Ele só devia ficar com vergonha por sei lá... Coisa boba, atoa. E às vezes nem era vergonha, podia ser só desinteresse em conversar comigo. Quando terminamos nosso lanche ele pagou os dois e saímos da lá cada um com um copo de milk-shake na mão. O carro estava parado do outro lado da calçada, de frente para a praia. Atravessamos a avenida e ficamos caminhando no calçadão por um tempo, os dois calados, apenas olhando a praia e a rua.
— Quer andar na areia? – Ele perguntou um tempo depois. — Vamos. – Sorri. Tirei minhas alpargatas e fiquei com elas na mão enquanto tomava um pouco do milk-shake, ele jogou o copo dele numa lixeira e me seguiu. Andamos perto da água, onde era possível molhar nossos pés com as ondas que batiam na areia, e vez ou outra um pouco de água respingava em meu corpo, me refrescando um pouco. A noite estava mesmo bem quente.
— Não sei se tu viu, mas o pessoal estava falando no grupo hoje de fazermos um luau no fim do mês, tu viu? — Não. – O olhei. – Não vi. E aí, vão fazer? — Provavelmente sim. Todo mundo animou. Quando tu chegar em casa olha lá. — Vou olhar sim. Super animo, aliás. Vai ser legal. — Vai mesmo. – Ele me olhou. – Vê se não vai encher a cara, hein. – Sorriu. — Até parece. – Gargalhei. – Cachaceiro! — Eu? Nunca! – Riu. – Cachaceiro é quem faz a pinga, eu sou só consumidor. – Completou cantarolando, o que me fez rir ainda mais. — Pinga, que horror! – Fiz uma careta. — Ah, de vez em quando é bom pra dar uma esquentada. — Não sou muito fã de bebidas. — Toda certinha mesmo, hein. – Ele sorriu. — Ah, que nada! – Sorri também. – Só não gosto muito de bebidas fortes assim. — Tô ligado. Faz bem. – Sorriu. – Bebida fode o fígado. — Tenho dó do seu. – Ri. – E do pessoal daquela sala também. Nunca vi gente que enche mais a cara igual vocês. — Ah, tenho certeza que já viu sim. – Ele riu. — Difícil, viu. — Mas tu fala isso por que é toda certinha. – Ele disse com um sorriso e então deu dois passos na minha direção, ficando cara a cara comigo. — Não sou tão certinha assim. – Sorri. — Ah não? – Ele sorriu enquanto pegava meu queixo. Deixei que ele aproximasse nossos rostos e logo estávamos com os lábios colados. Ele separou os lábios encaixando nossas bocas e iniciou um beijo calmo. Uma de suas mãos foi parar em minha cintura e ele me puxou para mais perto de si ao mesmo tempo em que intensificava um pouco mais o beijo.