En el principio.
Esta historia no tiene un principio claro, tampoco un final. En mi mente comenzó hoy, hace 5 años o incluso hace muchos más. No es fácil marcar un principio donde hay tanto desorden. Lo que sí puedo hacer es comenzar desde el día que cambió mi vida para siempre.
Fue un viernes, 25/05/18, después de varias noches de sueños vívidos y sudores nocturnos entendí que algo no andaba nada bien, no es que antes las cosas fueran mejor (ya contaré a detalle las muchas alertas que mi cuerpo mandaba) pero esta vez era diferente.
Pedí permiso en el trabajo de faltar para hacerme un chequeo médico y qué bueno que no fui a laborar, porque ese viernes comenzó una diarrea que duraría 1 semana, una fuga intensa de mi interior, día y noche.
Sabía que las cosas iban mal, me sentía sumamente nervioso antes de salir de casa, algo me gritaba que el destino chocaría de frente contra mí, como un tren. Para sobrellevar la situación puse una canción en spotify, aleatoriamente de mi playlist comenzó a sonar Sunday Morning de No Doubt, regresé a mi adolescencia, tanta fuerza, tanta energía, tanta vida, vida que yo sentía se iba escapando de mí a cantaros, como mi diarrea.
No sé cómo, no recuerdo, llegué a la Clinica Condesa, desde el momento que entre supe que entraría a una nueva dimensión, a un nuevo mundo, todo en ese lugar me asustaba, no soportaba las miradas:
- Mira ese wey se ve mal
- Qué flaco está
- Pobrecito
Voces dentro de mí, voces y más voces.
Pedí un turno, no sé cuánto tiempo pasó pero inevitablemente llegó mi turno de hacerme el análisis, cuando me senté en la camilla para que me sacarán sangre cierro los ojos, como en un intento de escapar de ahí, lo estaba logrando por unas milésimas de segundo cuando abruptamente la señorita que me sacaba sangre me regresó a la realidad
- No cierre los ojos o se va a desmayar
Desde ese momento no he vuelto a cerrar los ojos en paz.
Fue sólo un piquete y a esperar, el tiempo no fue eterno, es más no había tiempo.
Vi entrar y salir a diferentes personas de las consejerías(lugares donde se da el diagnostico) algunos felices y aliviados, como si hubiesen vuelto a nacer, otros entraban y salían sin alma. En todo caso, yo sentía que nadie estaba tan grave como yo, tan demacrado, tan asustado, tan cercano a la muerte.
Llegó el momento, dicen mi nombre, ok, ahí viene el tren a chocar contra mí, aunque pregunté mil veces su nombre no recuerdo cómo se llamaba la consejera que me dio la noticia, sólo recuerdo su enorme empatía, tanta que sentí que conecté con ella, un halo de cariño la envolvía mientras me decía la noticia, ella no sabe lo mucho que hizo por mí, lo mucho que me salvó con su bondad, le agradezco por siempre.
Reactivo, así decía el papel que me dieron el 25 de mayo del 2018, el día que marcó el principio de mi nueva vida.











