Actualmente en Sevilla los carnavales no tienen ninguna significación ciudadana, pero no en todos los tiempos fue así. Hasta la llegada de la guerra civil de 1936 los carnavales suponían una de las mayores fiestas de la ciudad. En los primeros años del siglo XX, 1904-1935 vivió Sevilla una época bullanguera y risueña, que disimulaba y mitigaba los problemas sociales.
Básicamente se celebraban en la zona más lúdica de la ciudad , en la Alameda de Hércules, que era el sitio de diversión familiar antes de convertirse en la mancebía sevillana tras la guerra civil
Los carnavales, durante el siglo XIX habían sido burdos, a base de caras tapadas con caretas grotescas, o simplemente pintarrajeadas. Sin embargo en 1904 ocurre algo muy importante para los carnavales sevillanos: un trabajador gaditano llamado Antonio Rodríguez, y que usaba el seudónimo de "El Tío de la Tiza" para escribir coplas de murgas en su ciudad natal, se propone organizar aquí los carnavales con más decoro y orden. Curiosamente en esos mismos años otro personaje también apellidado Rodríguez cambia y diseña el modelo de Semana Santa que vemos en la actualidad.
El Tío de la Tiza encuentra el merecido apoyo en algunas personas del Ayuntamiento y de los casinos principales y tras duro y laborioso empeño, consigue sacar las primeras Carrozas de Carnaval, engalanadas con vistosas decoración y buen gusto.
Las carrozas cambian completamente el sentido del Carnaval. Para ocuparlas en los desfiles, se visten muchachos y muchachas con ropajes bien confeccionados, formándose lo que se llaman COMPARSAS. Las carrozas hacían un recorrido que se iniciaba en La Alameda, después iban por la Plaza Nueva y la Puerta de Jerez hasta el Paseo de La Palmera donde se efectuaba el desfile oficial y el concurso, y regresaban a última hora de la tarde, recorriendo nuevamente las calles del Centro de la Ciudad (la tita María fue testigo de varios de esos desfiles).
Sin embargo las carrozas no permitían lucimiento a las comparsas en la exhibición de sus coplas, ya que la carroza tenía que marchar, y apenas podía detenerse porque otras empujaban. Esto motivó que algunas comparsas, prefirieran hacer el recorrido a pie, y detenerse para cantar.
De este modo se planteó un desdoblamiento de agrupaciones, pasando a llamarse MURGAS las agrupaciones que caminan a pie, y cantan, formadas exclusivamente por hombres, por lo general, artesanos, y obreros, mientras que permanecen llamándose COMPARSAS las agrupaciones que iban en carrozas, formadas por muchachos y muchachas, y aún por niños, y cuya finalidad es una exhibición decorativa, sin cantar, y que van arrojando serpentinas y confetis.
Muy pronto las MURGAS se convierten en las protagonistas del Carnaval. Los murguistas sazonaban la fiesta con sus coplas intencionadas y chistes picantes. Desde luego es incuestionable que las MURGAS sevillanas son hijas de las CHIRIGOTAS de Cádiz.
INDUMENTARIA E INSTRUMENTOS:
Las MURGAS utilizaban como instrumentos básicos los PITOS DE CAÑA. Además de estos PITOS cada MURGA llevaba una caja o tambor, un bombo y unos platillos, únicos instrumentos auténticos, digamos de tipo profesional como los de cualquier orquesta.
El vestido del murguista consistía en un Smoking o chaqueta de tela de un color muy vivo, rojo, verde o azul, con las solapas ribeteadas en un color complementario o en negro. El pantalón era negro, y como sombrero llevaban un hongo o bombín.
Generalmente no usaban careta, sino que se ponían solamente unos grandes bigotes o una barba, y unas descomunales gafas.
LETRAS Y MÚSICAS:
Aunque las letras de las coplas eran vulgares, se registraban por sus autores escrupulosamente en la Sociedad General de Autores de España, antes de estrenarlas, en el registro de "Obras de Pequeño Derecho", porque si gustaban al público en la calle y alcanzaban éxito, podían después dar buenos dineros interpretándolas en locales cerrados, bailes, teatros, y como intermedio en los cines de verano.
La música era elemental y no siempre original, ya que algunas veces el tema melódico era simplemente algún conocido fragmento de zarzuela.
LAS MURGAS MÁS IMPORTANTES:
MURGA DE REGAERA.- Compuesta por Pujales, su director, Revoltoso, Pichardo, y Regaera, el cómico.
MURGA LOS NIÑOS SEVILLANOS.- Formada por Paneco, su director, El Rana, Martínez, Taburete, Carabolso, Escalera, y Oliveira.
Conviene fijarse en el detalle de que los nombres eran en su mayoría ficticios, inventados para expresar en forma caricaturesca alguna cualidad del propio murguista. Esto no es nuevo, sino que ocurría en el origen del teatro cómico, y los actores de las Farándulas de los Corrales de Comedias sevillanos del siglo XVI utilizaban muchas veces apodos en vez de sus verdaderos apellidos. Del mismo modo lo habían hecho los cómicos de las compañías inglesas en el siglo XVI según podemos ver en "El sueño de una noche de verano", de Shakespeare.
El régimen franquista acabó con los carnavales. Recordemos que los carnavales de Cádiz pasaron a celebrarse en Mayo y con el título de Fiestas Típica Gaditanas. Durante los años de la dictadura algunos grupos se reunían en algunos bares a puerta cerrada y allí, clandestinamente, celebraban el carnaval.
En Sevilla a finales de los 70 el pintor-provocador Ocaña (no os perdáis la película “Ocaña, retrato intermitente” de Ventura Pons), trató de revitalizarlos pero sin éxito. La ciudad se había decantado ya por la popularización de la Semana Santa y la Feria. El Carnaval era ya una celebración perdida…