Yo soy un adicta al café, a pesar de la moda del te que anda rondando Bogotá, yo me mantengo fiel al café. Por eso ayer me decidí a aceptar la invitación de Carulla es café, y aunque no sea una experta certificada, pude probar unos cafés mal preparados que el más inexperto cocinero podría preparar y quedaría mejor.
Claro que sé que se que la preparación depende del barista que envíe cada marca participante, yo siento que el que queda mal sea Carulla. ¿Por qué? Porque yo sé que el responsable directo es el barista, pero el responsable por omisión es Carulla.
¿Por qué? Porque cuando Carulla, que es una marca que he relacionado por años con calidad, ofrece un evento con expertos en café, que incluye charlas, conferencias y demostraciones, uno espera que no cualquiera este en el evento, que no cualquiera este preparando el café en los stands de las marcas participantes.
Debo decir, que como adicta al café, tengo un ritual respecto a como tomarlo, no es gran cosa, pero incluye el espacio adecuado para tomarlo. Si bien la plazoleta principal está a adecuada con mesas y parasoles sobre un lindo césped sintético, el espacio de los stands era mínimo, era como tratar de tomar tinto en transmilenio, cosa que quizá sólo Uribe que toma tinto sobra su caballo podría manejar.
Debería haber más coherencia, porque antes de ser café, Carulla siempre había sido calidad.