Ayer llegué a Avilés, el aire cargado de humedad saturando mis pulmones. Algo de sal también, y el cielo recorría todas las gamas del gris amenazando lluvia. Pero al final se contuvo, y hoy ha decidido descubrirse, mostrándonos su fondo azul sin límites.
Veamos, ayer asistí a 6 presentaciones, y hoy a 8. Total 14. He de decir que el festival Celsius está estupendamente organizado, con un nivel muy alto tanto de presentadores como de invitados. Mucho público, y mucho público femenino. Me está gustando mucho. Interesante y motivador. Sigo aprendiendo.
En la carpa de actividades hay varios puestos de libros. Uno, consagrado a Valdemar y a la literatura japonesa, que para mí es el paraíso.
En Avilés había estado un par de tardes. Hoy he callejeado por su casco antiguo, no lo recordaba tan pintoresco. El canto de las gaviotas me transporta. Es extraño: escucharlas pero no ver el mar, sentir su presencia sin estar junto a él.
He comenzado mis vacaciones con este viaje, al que he partido solo. Nunca me ha importado lo más mínimo viajar en soledad, me llevo bien conmigo mismo. La sensación de libertad, casi absoluta, la liberación de las necesidades de los demás. Volver a apreciar los sonidos, el transcurrir del tiempo, la luz sobre las fachadas, la limpieza del aire.
Poco más. Esperando notas y fallos. Me encuentro bien, relajado y contento, pese al futuro amenazador más próximo. Creo que estoy mejorando y estoy satisfecho por ello. Ya duermo mejor.
Llevo un mes aproximadamente en barbecho, sin escribir prácticamente nada. Es una indulgencia que me estoy permitiendo y que, necesariamente, no puede durar mucho, pues debo terminar de perfilar Lección de Biología, de escribir Grossa Macchina (para la que necesito un lector cero), y retomar el Intruso. Pero antes de esto último tengo que sacar un relato que me está pidiendo a gritos ya salir, y no va a ser un parto fácil. Poco a poco.
He abierto las ventanas de mi habitación, y la brisa entra, aunque tímidamente, junto con los cantos de las gaviotas y voces lejanas de la gente demorando su vuelta a casa.
Yo me quedo aquí un día más.