A raíz de todo
Hoy el aguacero se prolongó horas: antes de que se fuera el sol y sobre la noche oscura. Llovió en varias direcciones y se entró el agua a la casa. El silencio húmedo mañana será rocío. Aveces dura lo que pensamos será pasajero mientras lo que añoramos perisistente es breve. Los modos de proceder de la vida. No te he contado pero ya volvió el ave de las siete de la mañana. Noté hace un año su presencia y luego su ausencia. Yo, que necesito tantas alarmas, agendas y recordatorios para hacer mi vida, quisiera pájaros todo el día, que me avisaran que es hora de leer poesía, comer con calma, caminar sin prisa, salir de la cama, volver a ella, escribirte una carta: una rara ave cuyo aviso me hiciera olvidar el tiempo. He de volver a leer el cuento árabe de la disertación de los pájaros para recordar sus vuelos. Ahora que emprendo el mio porque no hay nada que cuidar, no hay ramitas ni acículas aromáticas y flexibles, no hay árbol donde posarse. Cuando te fuiste con los vientos de agosto fue leve. No alcancé a darte un regalo que guardo en el bolsillo, pero te lo daré cuando coincidamos en el bosque. Llevaré café con cardamomo, chocolate amargo y una sonrisa.











