Tempest was pretty sure when her mom died that she took part of her dad's brain with her. It was the only way to explain the long list of stellar idiotic behavior that you had exhibited since that date. She had chalked up his playboy behavior to loneliness and the fact that his one true love died. Being comforted by the fact that none of these partners who walked in and out of the door would be here on a permanent basis. They were just warm bodies and were in desperate need for someone to pay for their lifestyles that they could not afford themselves. Or at least that's what she thought until Dante LaRoqur brought home his new wife Aurora.
There was an instant skism created in the house. There was Tempest who bullied Aurora every chance she got, Dante who was showing his best absentee husband traits, and Aurora who seemed to actually be very kind stuck between the two of them.
"I'm pretty sure I told you not to cook for me," Tempest said, looking at the entirely made dining room table as she walked past Aurora and her father into the kitchen. She was wrapped lazily in a pool towel after her morning swim wearing that almost permanent bored look she'd had since meeting the other woman. To Tempest, the only good thing about her was that she was pretty. Other than that she was an annoyance she couldn't get away from. "Just because you managed to marry rich doesn't mean you should be wasteful. And try not to let this event get too out of hand this time Dad. I don't want to scrap your business partners off beach chairs in the morning. And don't embarrass us Aurora. I know you don't have any experience with these things and I'd hate for you to end up being the topic of choice at the club's Sunday brunch. That would truly be more embarrassing than my dad marrying a child."
Después de unos segundos de duda, pudo otorgarle un nombre a la alta figura masculina, obviando el libro que tenía reposando en sus piernas y cerrándolo para dejarlo de lado. ---Lord Newsome. Debo de estar de suerte hoy, ¿no es algo así como un milagro verlo fuera de su habitación?--- lo era, y la seleccionada estaba consciente de ello, no por nada el primo de los príncipes había obtenido un curioso apodo entre los medios como “el de vez en cuando”. ---Pensaba que no lo volveríamos a ver. Los rumores decían cosas bastante curiosas...--- rumores que, sospechaba, no tenían ni pizca de ciertos, si creía a su instinto.
“ It's been my fashion to keep my head dry and get my feet wet
Step by step I've been letting you lead me to the deep end
Well, I learned my lesson, honey
Just when you think you're all adult swim
Is precisely when somebody shows you to the ocean ”
AURORA, bienvenida al underground, ya eres uno de nosotros, aquí estarás a salvo, pero tendrás que dar algo de tu parte, la guerra no ha comenzado, tenemos que pelear juntos.
Favor de seguir a @belladvrmiente
SOBRE LA USUARIA:
Apodo: Miel.
País: república dominicana.
Edad: 19, almost 20.
Triggers o temas que te incomodan: rape, suicidio, self-harm.
Contraseña: aquí no hay nada de nada sigue caminando.
SOBRE EL PERSONAJE:
Nombre del personaje: Hwang Hyumin // Aurora
Edad: 20.
Tiempo viviendo en el underground: 5 años.
Ocupación: área de guardería.
Face Claim: Park Jihyo.
SOBRE SU VIDA:
Aurora nació en el 2313 en una familia de granjeros donde convivía con sus abuelos porque sus padres habían muerto, los cuales eran extremadamente religiosos, que aclamaban que la sociedad se había vuelto pecadora por hacer experimentos para alcanzar la perfección; “el único perfecto debe ser Dios” había escuchado Aurora en una de sus sesiones de leer la Biblia para alimentar su fe.
Y a partir de eso Aurora creó una afición a las artes humanas en todo tipo de expresión, sentía que era la forma más pura de expresar las emociones, y el favorito de ella era cantar, relajaba su cuerpo y le hacía pensar que caminaba en un valle lleno de flores como en esos que solo había visto en libros antiguos o películas de internet cuando aún vivía con sus padres, aquella era que ella misma consideraba una utopía llena de maravillas en la cual vivir. Pero claro, la codicia de los humanos era algo destructivo y lo que más le gustaba ahora le aterraba.
Fue una noche de abril a los 10 años cuando su pequeña casa se quemó en fuego junto con sus abuelos siendo ella la única sobreviviente, de inmediato fue acogida por los laboratorios que tanto odiaban sus abuelos y que ella también llegó a odiar después de que estos descubrieron que podía cantar. Pero canto no era nada si no tenías acompañamiento y un cuerpo perfecto. Aurora próximamente se enfrentó a noches sin sueño y a veces sin comida intentando dominar la guitarra, el piano, y por último el baile los cuales siempre la dejaban mental y físicamente exhausta.
La falta de sueño se iba acumulando y las pastillas para mantenerse despierta aumentaban, esto le afectó en su cumpleaños número 15 cuando se cayó al piso, posteriormente sintiendo somnolencia y durmiendo en el acto por varios segundos en frente de los monstruos de batas blancas, y claro que esto sería una reacción normal de su cuerpo debido a todo el intenso entrenamiento pero esa pequeña reacción desencadenó a muchas en todo el proceso de su evaluación de ese día los cuales dejaban a una Aurora aterrada, frustrada y al punto del llanto porque no entendía lo que pasaba.
Narcolepsia con cataplejía, ese fue el diagnóstico de Aurora que prácticamente la convirtió de esperanza a defectuosa quedando en la calle y sin nadie a donde ir, ¿quién iba a acoger a una huérfana que se dormía a medio de charlas cuyo sueño fue destruido por gente codiciosa? Fueron noches de silenciosos sollozos que solo escuchaba su vieja compañera la soledad porque en ese momento hasta aquel ser omnipotente que alababan sus abuelos la había abandonado porque no por mucho que rezará nadie venía a ayudarla, a ofrecerle una mano y todo lo que quedaba en ella era la desesperanza.
Hasta que lo escuchó, era una leyenda urbana que contaban los adultos que paseaban por el banco en el que solía dormir en el parque, contaban acerca de un lugar subterráneo donde vivían como una sociedad los defectuosos donde no eran juzgados por los ojos humanos.
Ese mismo día, Aurora planeó escapar, había encontrado su boleto de salida pero obviamente iba a ser difícil llegar por su condición, duró varios días llenos de frustración con tal de mantenerse despierta por largo rato, algo que parecía casi imposible porque en varias ocasiones sus ojos se habían cerrado por varios segundos y los músculos de su cuerpo amenazaban en cualquier momento darse por vencidos para darse un descanso de toda la caminata hacia los subterráneos donde por fin se desplomó al llegar, llena de cansancio y con la pequeña pizca de esperanza se dejó vencer por el sueño que tanto le había atormentado los anteriores días. Al despertar se encontraba rodeada de paredes blancas y la pregunta que tanto había añorado en el pasado: “¿estás bien?”
Vale, que la Selección le había dado cierto estatus (no requerido, algo insustancial y poco importante para la vida de la rubia), algo sumamente importante, de acuerdo a su madre. No obstante, eso no significaba que hubiera obtenido lo que ella consideraba esencial en su vida. Quería libertad, poseer el mismo libre albedrío que había tenido antes de entrar a la Selección. Podía cuidarse ella solita, y eso bien lo sabía su hermano mayor, quien fue su cómplice cuando le dijo acerca de sus planes de ir por unos días a Bonita para descansar un poco de la extraña y ajetreada vida que llevaba en Ángeles. Era un viaje largo, pero ¿qué importaba? Su conocimiento de autos era mejor que el de muchos hombres, era una conductora asombrosa y... Bueno, sabía cuidarse sola. Eso no significaba, por supuesto, que estuviera exenta de accidentes. Tampoco significaba que pudiera leer el futuro como para saber que su auto iba a fallar en medio de la nada, ni que se vería a sí misma caminando por una hora hasta llegar al siguiente pueblo. Gotas de sudor resbalaban por su espalda, podía sentir su rostro ardiendo, posiblemente con sus mejillas rojas como tomates por todo el esfuerzo físico que había requerido. Pasándose el dorso de su brazo por la frente, se adentró en una pequeña tienda, esperando encontrar un poco de ayuda... Aunque fuese de la anciana mujer que se encontraba detrás del mostrador. ---¿Hola? Uh, mi auto se descompuso a las afueras del pueblo, y quería saber si no conoce a algún mecánico cerca. O, ya sabe, alguien que pudiera ayudarme a, al menos, mover mi auto hacia acá...--- comenzó, bastante consciente de que la respuesta, muy posiblemente, sería una negativa. No había visto al otro joven cerca como para preguntarle directamente.