ARTYOM ZHUK, bienvenido al underground, ya eres uno de nosotros, aquí estarás a salvo, pero tendrás que dar algo de tu parte, la guerra no ha comenzado, tenemos que pelear juntos.
Favor de seguir @artycm
SOBRE LOS USUARIOS:
Apodo: Leia.
País: México.
Edad: 22 años.
Triggers o temas que te incomoden: homofobia, racismo.
Contraseña: 1989.
SOBRE LOS PERSONAJES:
Nombre del personaje: Artyom Zhuk.
Edad: 21 años.
Tiempo viviendo en el underground: Cinco años.
Ocupación: Área de enfermeria.
Face Claim: Dacre Montgomery.
Perfecto, perfecto, la combinación perfecta para los padres perfectos. Las referencias se dieron, especificadas y descritas con detalle. La imagen estaba bien reflejada en la mente de los soñadores padres. Crearían y darían un regalo a la sociedad, tendrían el pasaje directo a un lugar mejor en las alturas de la región. Conseguirían ser acreditados por tan buen logro que la ciencia les había otorgado, que la suerte estaba de sus manos. La imperfección no estaría permitida. Así llego, no notorio a los padres en un principio, que celebraban la perfección de su hijo, que pronto quebraría sus expectativas y sueños de encajar en la sociedad sobrevalorada que adulaban. “Esos ojos, esos malditos ojos…” Uno azul frío y pálido y el otro cálido café que difería y arruinaba los deseos del matrimonio. Era diferente, era único, para la sociedad: una aberración.
“Maldita mierda que eres…” Un empujón del padre al infante fue suficiente para desatar el carmesí que brotaba de la frente, que no se detenía y no se detenía. Imperfecto, defectuoso, lo sabían desde un principio, entonces más que antes. Hemofilia, eso era, el bastardo podría morir en cualquier momento y si no fuera una pareja de altos fingidos morales, lo dejarían, pero quizás podría servir de algo, exactamente necesitaban eso, un sirviente, un esclavo moderno. Los golpes debían ser externos, dejar moretones donde no se notarían, las quemadas de cigarrillo al menos no dejarían salir a la sangre y así apostaron por ver hasta donde aguantaría el adefesio, ¿cuál sería el acto ganador que por fin se lo llevaría? Las apuestas comenzaron y los golpes eran cada vez más brutales, esperaban que el trabajo forzado al que lo sometían, lo llevara a sufrir un accidente y quizás por fin morir. “Maldito anormal con suerte…”
El plan estaba pactado y el dinero había sido pagado, parecería un accidente, nadie recordaría al crío ese, que ya mucho tiempo le habían perdonado la vida. Aún como sirviente del matrimonio, era un inservible, desde su nacimiento lo había sido para ellos, solo un estorbo. Artyom, ese muchacho listo, perceptivo a lo que planeaban no se dejaría vencer, no tan fácil o si tenía algo que hacer al respecto, ya había escuchado rumores y era el momento para comprobar si eran verdad. Apoyado con la oscuridad, huyó y corrió, lejos y lejos, tratando de ocultarse a las miradas se ocultó bajo suelo y fue donde encontró la salvación, la esperanza de seguir con vida y un nuevo comienzo quizás.
Era hábil, era fuerte y sabía como defenderse, aun si nunca lo había hecho, en ese entonces sabía que permitir las golpizas era mejor. Cauteloso por su misma condición. Sensato no se permitía ser impulsivo, además que era listo, el sótano donde dormía guardaba libros que había leído decenas de veces cada uno, había absorbido conocimiento y el llevar a cabo lo práctico se le daba natural y con facilidad, en su mayoría su conocimiento de medicina y primeros auxilios adquiridos para su propia seguridad le ayudaba en su nueva vida y puesto. Su preocupación no era su condición, era ser de ayuda, encajar y servir en un lugar donde su apoyo sería valorado y, sobre todo, necesitado.











