Falsa Rapunzel
Todavía era una niña. Sola e indefensa había sido desechada en una gran torre. Solo una ventana para entender el mundo no era suficiente.
Era sobrio el interior: una cama, un librero y las cosas esenciales para su supervivencia. Había leído de damiselas rescatadas de un gran peligro por un príncipe que arriesgaba su vida por el amor a una extraña.
-Qué romántico- pensó.
El tiempo pasó. Su cabello creció el triple o el cuádruple de su cuerpo. Y aún… estaba sola. Hubiera preferido que aquel lugar no tuviera ni puerta o ventanas o esperanza.
-Nadie vendrá, nadie vendrá-decía tomando su cabeza entre los crespos rubios. Había comenzado a dejar su cabello fuera de la ventana, esperando que alguien lo notara a la distancia.
Un día alguien llamo- ¡Rapunzel deja caer tu cabello!
¿Quién era el extraño? ¿Rapunzel…? no conocía tal nombre.
El desconocido comenzó a trepar. De pronto el dolor la recomió. El peso era demasiado, comenzó a arrastrarla sin ella poder oponerse. - Ya voy amor mío-
No podía parar de gritar entre lágrimas- no, espera… duele, duele.
-Ya voy, ya voy llegando.
Las ideas más macabras habían comenzado a rondarle ahora que ya no podía más. Tal vez…debería cortarlo. Si… si lo hacía, el dolor pararía. Pero..no habría otra oportunidad de salir de este lugar. La tijera en su mano temblaba cuando el dolor la golpeo aún más fuerte. Entonces en un movimiento rápido lo corto de una vez.
Dos ojos se cruzaron una última vez antes de desaparecer en la distancia. Se quedó ahí, mirando hacia aquel que había caído. Se dio cuenta que esos dos segundos desesperados le habían bastado para amarlo.
-Si hubiera esperado un poco más… un poco más hubiera bastado.- se dijo tocando los mechones cortados salvajemente- esta vez, iré yo a buscarte…
Nina García








