xlostindaze
No había muros en la costa. Era el momento perfecto para actuar.
La pequeña peliverde dirigió sus pasos silenciosamente hasta la cocina, aprovechando la ausencia de Ayaka-Oka-San quien se había ido a comprar algunos víveres. ¿Su objetivo? Conseguir un pequeño tazón de leche para el pequeño visitante que se había colado en el jardín de los Tateyama; todo esto tenía que ser hecho a escondidas, para impedir que el pequeño gato fuera descubierto.
Ni siquiera quería hablarle sobre su descubrimiento a sus otros dos hermanos; quería la atención de ese pequeño minino que encontró para ella sola. Sabía que si Seto lo descubría acapararía toda la atención del felino gracias a su poder, y Kano… bueno, él simplemente era un idiota, lo olería y lo espantaría.
Con ese pensamiento fue hasta la alacena, dando unos pequeños saltos para alcanzar un pequeño tazón que allí se asomaba, inflando levemente sus mejillas al no ser capaz de alcanzarlo por su pequeña estatura. Y era muy orgullosa como para ir por un banquito.










