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El chico deambulaba un poco desorientado por la casa, con Nee-chan en el colegio, Seto en una de sus idas al llamado de la naturaleza y hasta Oka-san se habĂa ido de compras; su Ășnica alternativa para entretenerse era Kido, pero hasta la pequeña Tsubomi no se veĂa por ningĂșn lado. Estaba aburrido, pero por sobre todo, se sentĂa muy solo. Acaso era tan mala compañĂa para ella que tenĂa que darse el problema de irse para no verlo?
HacĂa algunos dĂas que captaba que Kido se desaparecĂa (mĂĄs de lo habitual) de la casa. Era sĂłlo en ciertos momentos sin embargo, cuando menos gente habĂa. QuizĂĄs era un poco egocĂ©ntrico deducir algo asĂ, pero no podĂa evitar pensar que era por su causa.
Generalmente trataba de buscarla, llamĂĄndola por las habitaciones dĂłnde solĂa estar, pero ahh, quizĂĄs hasta habĂa salido ya para evitar topĂĄrselo? Era difĂcil saber, y preguntarle directamente seguramente tampoco darĂa mayores resultados.
Pensando cosas asĂ se dirigiĂł hacia la cocina; acababa de recordar que Ayaka-oka-san dijo que habĂan unas galetas y leche que podĂa comer mientras volvĂa. Sin embargo se encontrĂł con algo que no esperaba, era Kido! En una posiciĂłn bastante chistosa por como trataba de alcanzar un jarrĂłn que claramente estaba fuera de sus lĂmites. Quiso reĂrse, pero esa era probablemente una mala idea, asĂ que en cambio se acercĂł muy sigilosamente por su espalda.
-Necesitas ayuda?
Lo mĂĄs certero es que esa frase le habĂa sonado un poco mĂĄs burlesca de lo que habĂa planeado.
Un pequeño chillido escapó de los labios de la menor cuando escuchó la voz ajena, haciendo que automåticamente se volteara ocultando sus brazos tras su espalda, simulando que no estaba haciendo nada malo; todo cambió al ver que se trataba del idiota que trató de evitar para seguir con su plan, lo que le hizo inflar sus mejillas nuevamente y fruncir un poco su ceño.
â ÂĄNo me asustes asĂ! â sin dudar un segundo, dio unos pequeños y suave manotazos en el rostro del contrario; soltĂł el aire retenido en sus mejillas con un bufido, cruzĂĄndose de brazos y levantando su mentĂłn levemente intentando mostrar un poco de superioridad, que comparado con la altura de Ă©l⊠era un gesto mĂĄs bien gracioso. â ÂĄY no necesito de tu ayuda, tampoco! Puedo valerme por mi misma.
Aunque no ella sola, claro estaba. Tuvo que ir por un banquito para subir por el tazĂłn, haciendo el menor ruido posible para evitar llamar la atenciĂłn de alguien mĂĄs en la casa⊠no, ÂżHabĂa alguien siquiera? Desde que Oka-san se habĂa ido, no habĂa escuchado a nadie, sĂłlo al rubio que habĂa llegado a espantarla.
BajĂł satisfecha cuando tuvo el tazĂłn en sus manos, lista para ir al refrigerador en busca de leche.
Oh, pero ese idiota estaba ahĂ, mirĂĄndola expectante. SabĂa que la seguirĂa hasta descubrir que era lo que hacĂa, no importaba lo mucho que intentara esconderse de Ă©l.
Entonces, sĂłlo tenĂa una opciĂłn.
â TĂș⊠â lo mirĂł fijamente, tratando de atemorizarlo con su mirada â MĂĄs te vale no espantarlo si vas a seguirme, ÂżEntendido?




















