Si quisiera explicar porque todo lo relacionado con Chispirito me parece horrible, supongo que tendría que explicarme a mi como persona. No entiendo o más bien, entiendo perfecto, el drama exagerado que se genera a partir de la muerte de un personaje, que en mi opinión ignorante, no hacía más que justificar la mediocridad y tratar de dignificar a la clase baja de los años setenta. Pero más allá de la crítica intelectual que se pueda generar a partir de los programas de Chispirito, creo que para mi lo más frustrante de todo es el maldito Chavo del 8.
Para empezar me molesta el nombre de imbécil que tiene. "El Chavo". Me parece repugnante tener que llamar a alguien con ese nombre. "Oye Chavo, ¿Me pasas la tarea de hoy?" "No pues, alguien me dijo que El Chavo tiene los apuntes de la clase de hoy". ¿Qué? No. No. Luego, la siguiente situación que me enerva y me enveraba desde chico -y no sólo porque siempre he sido un manojo de nervios e impaciencia- es que "El Chavo" sea un hombre de 35 años, o algo así, actuando como un niño de 10, y claro, no cualquier niño, el niño más imbécil chamagoso y desesperante que pudiera existir en el mundo. ¡Vive en un barril! ¡Que clase de persona civilizada vive en un barril! ¿Qué clase de ser humano de más de 1.70 vive en un estúpido barril sin temor a contracturarse la espalda de por vida? Además, a toda esta imbecilidad hay que sumarle una serie de personajes que actúan igual o el triple de estúpidos que el tal Chavo. Doña Florinda, una ama de casa solterona que vive en una vecindad PERO que se niega a trabajar porque se siente muy #GenteBien como para hacerlo y gusta de juzgar a todo aquel que comparta su situación como "Chusma". Su insufrible hijo Kiko, del cual ni siquiera hablaré porque me causa un ataque de nauseas. Un alcoholico, bueno paranada e irresponsable hombre llamado Don Ramón que tiene a una hija de su misma edad (weird) que actúa como una desquiciada caprichosa con unas horribles pecas negras del tamaño de lunares cancerosos. ¡Pero hey, whatever! Nadie se ocupe del posible cancer cutaneo de la Chilindrina, porqué no, porque es la vecindad del Chavo y ahí la gente vive en un realidad de imbecilidad. Además, quien diablos se llama Chilindrina. Y para añadir aún más cerezas en el pastel de la insensatez del mundo de Chispirito, está el Profesor Girafales representando al hombre estudiado y de bien, como el opresor de clase alta, el Sr. Barriga. EL SEÑOR BARRIGA. Jesús. Y una vieja pedorra llamada Doña Cleotilde aka La Bruja del 61. Creo que ella me caía bien, era la única que tenía consciente la terrible realidad de tener compartir la vida con tales seres humanos.
Mi forma de percibir los programas del Chispirito, por más que entienda el contexto social del México sin opción a más canales de televisión, me hace pensar en las diferencias educativas que existen. ¿Que abismo existe entre mis tíos de 50 años que ven todavía el Chavo del 8 y el Chapulín Colorado y yo, que no puedo ni entender el lenguaje que usan para los diálogos? Sin duda un cambio de cosmovisión, el México y el mundo que me tocaron a mi, difieren del todo del que les tocó a todos los que lloran a Chispirito.