Korean traditional masks #korea #탈춤 #traditional #mask #play #theater #clowns #joseon #choson (at 온양민속박물관) https://www.instagram.com/p/Ckm1XTtPcPQ/?igshid=NGJjMDIxMWI=
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La leyenda de Choyong 처용
Kyongyu era la hermosa capital del reino de Silla. Poseía edificios lujosos y altas torres, el pueblo celebraba a su rey Jongang, y agradecían la paz y el bienestar que les procuraba. Todos los días se escuchaba la música que provenía de las danzas de las personas, los graneros rebosaban de cereales y alimentos y el sol nunca dejaba de brillar.
Un día, el rey acompañado de su numeroso séquito recorrió los senderos que se encontraban fuera de las murallas de Kyongyu. Incluso por aquellos parajes, no había ni una sola choza de paja y las personas vivían dignamente. Después de pasar un rato muy agradable, el rey se dispuso a volver, pero una densa niebla y una repentina tormenta le impidieron el retorno.
Nunca en la ciudad se había visto un fenómeno parecido. La sonrisa del rey se desvaneció y llamó con urgencia a un meteorólogo: - ¿Por qué este espléndido día de primavera se oscureció de pronto? -. El sabio meteorólogo replicó: - Lo que sucede no es natural; Se trata de un conjuro hecho por el rey Dragón, del mar de oriente. Lo hizo a propósito, pues supo que su majestad vendría por estos parajes. Usted debe ofrendarlo, para que le permita partir sano y salvo -.
Después de meditar sobre estas palabras unos momentos, el rey llamó al escribano encargado de los negocios del reino, el cual aconsejó la edificación de un templo en aquel sitio, en honor al rey Dragón. En cuanto el rey aceptó, del mar emergió el rey Dragón acompañado de sus siete hijos.
Postrado ante el rey, el rey Dragón pronunció las siguientes palabras: - Aunque no era mi intención perturbarte, tenía que hacerlo. No sé cómo agradecerte el favor que me has hecho de construir un templo en mi honor y en el de mis hijos. En señal de gratitud, te dedicamos estas danzas y canciones que esperamos te den un poco de alegría - .
En ese momento, el rey Dragón y sus hijos interpretaron danzas y canciones que no eran comparables a las del mundo humano: eran de sublime belleza y perfumaron el ambiente con aromas propios de un exquisito jardín florido. Tanto el rey como su séquito contemplaron extasiados aquel espectáculo divino, propio del palacio submarino del rey Dragón.
Terminada su actuación, el rey Dragón entregó al rey de Silla a uno de sus hijos como ofrenda. Aunque no era el más inteligente, era un gran músico, y tenía buen carácter. Así pues, el rey regresó Kyongyu acompañado de Choyong, hijo del rey Dragón.
En la ciudad, todos admiraron la belleza, talento y buen carácter de Choyong. La gente pensó que su presencia debía ser señal de un buen augurio y expresaron con ofrendas su simpatía por él. El rey ordenó que se casara con la mujer más bella de Silla, para que echara raíces en el reino.
Una vez que se casó y tuvo un hogar, Choyong fue nombrado “defensor de la nación”. Tomó la costumbre de salir a cantar y bailar cada luna llena. La gente se reunía a su alrededor para escuchar aquella música que no era propia de este mundo, y a contemplar los bellos movimientos del hijo del rey Dragón. Él y su esposa también eran la pareja más envidiada: ambos eran amados, él por su talento divino, y ella por su belleza.
Desgraciadamente, no todos amaban a la pareja, y uno de sus enemigos era el espíritu de la peste. La esposa de Choyong había tenido un pretendiente, al que rechazó. El resentimiento y odio que sintió aquel hombre lo enfermaron, lo contaminaron, transformándolo en una plaga errante que no encontaba el descanso. En cuanto supo de la felicidad de la dama y Choyong, se las arregló para vengarce.
En una noche de luna llena en la que Choyong salió a cantar y danzar, se metió a su casa y se acomodó en el lecho, a lado de la esposa, tomando forma humana. Cuando volvió, el hijo del rey Dragón vio a un hombre a lado de su esposa. Pero, debido a su naturaleza divina, Chorong no se molestó. Por el contrario, se compadeció de los humanos por no poder controlar su deseo carnal, y cantó lo siguiente:
En la noche clara de la ciudad
Canté y dancé hasta muy tarde,
Pero de vuelta a casa, ante mis ojos,
En mi lecho cuatro piernas vi.
Pero las otras dos ¿de quién son?
Aunque dos sean mías
¿Qué hacer si me las quitan?
Al escuchar la canción, el espíritu se sobresaltó. Se sintió indigno e inferior ante el autocontrol de Choyong. Él no podía entender el complejo pensamiento de aquel joven, pero estaba conmovido ante la actitud inesperada y gentil de este. El espíritu tomó su verdadera forma y se arrodillo ante él, rogándole perdón y prometiéndo jamás volver a cruzar el umbral de su casa.
Con aquella promesa, el espíritu desapareció. Desde aquel entonces, la gente de Silla tomó como costumbre colgar en las puertas de sus casas una imagen de Choyong con la esperanza de espantar a los malos espíritus. Además, durante la dinastía Choson (1392 - 1910), las danzas y cantos del joven se replicaron con el mismo fin. Actualmente, Cheoyongmu 처용무 (la danza chamánica de Choyong) es la propiedad cultural intangible No. 39 de Corea del Sur.
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“The conquest of China in 1644 provided the Manchus with a new capital in China proper. Soon after the move to Beijing, the situation in the northeast became very unstable. The long war against the Ming army had destroyed both the land and the population. In 1653, in response to the severe depopulation of Liaodong, the Shunzhi emperor made a proposal on recruitment and cultivation in Liaodong (Liaodong zhaomin kaiken ling): an imperial edict that encouraged Han Chinese immigration and offered compensation in order to repopulate the northeast. Immigrants were granted titles and ranks, provided with land and farming tools, and exempted from paying taxes. The Liaodong resettlement policy continued into the Kangxi reign, and even political and criminal exiles were sent to Liaodong to supplement the meager population. By the end of the seventeenth century this immigration effort had proved successful, and the Han population in Liaodong continued to increase. One result of the booming immigration was that many people, most notably illegal ginseng gatherers, were able to pass unnoticed through Shanhaiguan. The recovery and stabilization of the northeast eventually alarmed the Kangxi emperor, who worried that Han immigration would undermine Manchu privileges in this region. He finally ended the promotion policy in the northeast in 1668. The Qing policy of stabilization in the northeast was accompanied by administrative reorganization. The region was divided into three jurisdictions headed by military governors. The Shengjing military governor ruled the populous area of Shengjing, while the headquarters of the military governors of Ningguta and Heilongjiang were established in Jilin Wula and Qiqihar, respectively. Throughout the Qing period, the area under these three military governors was known as the “three eastern provinces” (Dong sansheng). Within the three eastern provinces, the Shengjing military governor had a particularly wide range of responsibilities, including the prevention of illegal immigration and control of the boundary with the Chosŏn. A map in The Unified Gazetteer of Shengjing (Shengjing tongzhi) shows that his domain covered an area demarcated by Hetu Ala in the east, Shanhaiguan in the west, Ninghai in the south, Kaiyuan in the north, Zhenjiang in the southeast, the Bohai (K. Parhae) Sea in the southwest, Weiyuanbao in the northeast, and Jiuguantai in the northwest near the Mongol areas. Pastures and hunting fields near the Yalu River were also under his command. Two administrative divisions within the Shengjing office were closely related to Chosŏn affairs: the post of the Xiongyue garrison lieutenant general (fudutong), who directed the Yalu River region, and that of the Fenghuangcheng senior commandant, who supervised the boundary with the Chosŏn. In addition to the military governorship, another distinctive feature of Qing rule in the northeast was the Willow Palisade, a physical defense facility that was designed to control access to this vital region. The Qing Willow Palisade was in fact based on the Liaodong Frontier Wall that the Ming had built. After its conquest of China, the Qing court began to rebuild the palisade, which was composed of the eastern line, the western line, and the northern line. In 1661, the Shunzhi emperor relocated the residents along the western line and separated the pastoral Mongols in the west from the sedentary Manchus and Han Chinese in the east. Later, the Kangxi emperor continued to expand the fences until 1697, when the Willow Palisade reached its final form. The expansion of the eastern line allowed old cities such as Fushun, Qingyuan, Fe Ala, and Hetu Ala as well as the tombs of the early rulers to be safely enclosed within the palisade. The western line reached from Weiyuanbao to Shanhaiguan, and the eastern line from Weiyuanbao to Fenghuangcheng. The two lines together stretched across 1,950 li. The northern line, also called the New Palisade, was built north of Weiyuanbao during the period from 1670 to 1681. The lines connecting the four points of the palisade, namely Shanhaiguan, Weiyuanbao, Fenghuangcheng, and Fatha, formed the shape of the Chinese character ren. According to Richard Edmonds’s research, the Willow Palisade had a total of thirty-four gates, whose locations underwent considerable change over the Qing period. The Complete Gazetteer of Shengjing, compiled in 1748, lists six gates on the eastern line and ten on the western line. Each gate had a tower staffed with a certain number of officers and soldiers. The management of the palisade was the responsibility of the banner soldiers stationed at the gates and outposts (M. karun). While the gates were located along the palisade, the outposts were built inside and outside of it. They were added after the Willow Palisade was completed, providing a strong indication that the palisade itself was not adequate to prevent illegal intruders from entering the prohibited land. Outpost personnel were primarily charged with arresting illegal hunters, ginseng poachers, and unlawful settlers outside the palisade. All of the major functions of the palisade, the gates, and the outposts were about restriction of people’s movements. The Qing court sought to contain its Han Chinese subjects within China proper and Shengjing, and by doing so to protect other ethnic groups. The first function of the Willow Palisade was to distinguish the administrative districts of the three military governors, enabling the separation of the Han Chinese from the Manchus, the Mongols, and other tribal people in Jilin and Heilongjiang. The central Shengjing area was settled by the Han Chinese, the land outside of the western line was reserved for the Mongols, and the territory north of it was designated for hunting peoples such as the Solon, Dagur, and Orochon tribes. The second function of these installations was to protect the rich natural resources in the region. The Qing rulers established numerous graveyards, pastures, hunting fields, and ginseng mountains outside of the Willow Palisade, all of which were reserved for the exclusive use of the imperial household: “Along the road from Fenghuangcheng to Shanhaiguan and from Kaiyuan to Sa-lin-wo-li, the Willow Palisade is to be built and commoners are to be prohibited from entering.” In the area north of the Yalu and Tumen Rivers and near Changbaishan, especially rigorous restrictions were enforced soon after the Qing conquest of 1644. The Kangxi emperor announced that “Changbaishan is the sacred birthplace [faxiang zhongdi]” and prohibited any settlement or cultivation. The restriction on entry into the area beyond the eastern line of the Willow Palisade was also designed as a deterrent to exploiters of ginseng, furs, and pearls, who came from Shengjing and China proper as well as from Korea. The gates on the eastern line were opened for such special occasions as imperial eastern tours, hunts, and ginseng gathering outings, as well as a Chosŏn tributary embassy’s journey. When he followed the Kangxi emperor’s eastern tour in 1682, Gao Shiqi described the eastern line thus: “The Willow Palisade divides [the inner land] from the Mongols. It reaches the Chosŏn in the south and Shanhaiguan in the west. Illegal intruders beyond [the palisade] are severely punished. . . . Within the preserve, barren mountains bar the passages, so that the roads are decayed and closed.”” - Seonmin Kim, Ginseng and Borderland: Territorial Boundaries and Political Relations Between Qing China and Choson Korea, 1636-1912. University of California Press, 2017. p. 78-82.
Who Ran Korea During The Choson Period?
Scholar-Officials (sadaebu or sonbi) represent the highly educated ruling class that emerged during the Choson dynasty (1392-1910 CE) of Korea.
The founder of the Choson dynasty, Yi Songgye adopted Neo-Confucianism - the modified teachings of the early Chinese philosopher Confucius to establish new principles for Korean governance. Implementing a competitive Confucian examination system to select civil servants, early Choson kings created a class of government officials who were familiar with Chinese and Korean historical and literary classics. Their new system was modeled on the older Chinese one.
The new class of scholar-officials challenged aristocratic families that had monopolized power during the previous Koryo period (935 - 1392 CE).
The Battle of Ganghwa 1871- America's First Korean Conflict
The Battle of Ganghwa 1871- America’s First Korean Conflict
Unless you’re a student of history, you probably are unaware of a major battle that occurred in Korea on June 10-11, 1871. Yes, the United States fought Korea before the 1950’s. And 15 members of the force that fought there received the Medal of Honor for their part in the Battle of Ganghwa. The Joseon Dynasty (also called Choson) was in control of Korea. It was a corrupt, oppressive ruling…
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El dios sol y la diosa luna (Segunda y última parte)
Seo corría desesperada de un extremo a otro. Gritaba una y otra vez el nombre de su esposo, pero el único sonido después de su voz era el repique de las olas. Se montó a las piedras tratando de replicar el camino de Yono y ver si descubría en qué momento y en dónde había desaparecido. Lloró inconsolable cuando vio las sandalias de su esposo y pensó que se había ahogado, pero la roca donde estaba sentada empezó a moverse.
De un momento a otro Seo se encontró rodeada de agua y la costa era ya tan sólo una línea obscura en el horizonte. Decidió no luchar, pero estaba preocupada por Yono y deseaba verlo al menos por última vez.
Al cabo de unas horas, Seo llegó a tierra firme. La roca se detuvo frente a un cúmulo de personas con otra lengua, que la contemplaban como si de una luna argenta se tratara. Seo dejó la roca y caminó curiosa entre la gente, aún su rostro estaba enrojecido de tanto llorar por su esposo. Los aldeanos condujeron a Seo, a quien consideraron una diosa, con el rey Yono. Y así los esposos de reunieron.
Seo y Yono se abrazaron y lloraron de felicidad por verse otra vez. Seo fue nombrada la reina de aquel lugar y allí se establecieron por designio divino. Pero ninguno de los dos imaginó que su ausencia dejó a su patria, Silla, sumida en la obscuridad total.
Pasaron miles de días y miles de noches, y Yono y Seo recibieron a enviados del rey de Silla en su nuevo hogar. Por un momento estuvieron felices por la visita, pero lo que escucharon de los enviados no eran buenas noticias: - “Yono y Seo. Desde que abandonaron la patria, vivimos sumidos en la obscuridad total. Las personas usan antorchas todo el tiempo, no sabemos cuando es de día y cuando es de noche, por lo que no descansamos, no trabajamos bien y poco a poco el reino de desmorona. Tras largas vigilias discutiendo que hacer, los astrónomos nos han dicho que la razón de esta ausencia de sol y de luna es porque ustedes se han ido. Deben volver a Silla para que podamos ver de nuevo la luz del sol y la luz de la luna”-.
Acongojados por la situación Yono y Seo explicaron que no podía abandonar esa tierra porque había sido un designio divino. Sin embargo, sus corazones estaban ahogados de pesar por la triste situación de su amado país.
Durante toda una tarde los esposos se reunieron a discutir posibles soluciones para Silla; deseaban el bienestar de su patria, pero no deseaban desairar a los dioses abandonando el lugar que habían elegido para ellos. Después de mucho pensar, a Seo se le ocurrió que podían utilizar una de las sedas que había tejido para repartir la luz del sol y la luz de la luna desde Japón hasta Silla. Pronto los aldeanos hicieron llegar la exquisita seda a Silla, y con ella llegó de nuevo el resplandor de ambos astros.
Notas:
Imagen: “Long time ago” (S.F.) por Kim Taesoon.
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La séptima princesa (Segunda parte y última parte)
Al cabo de pocos días un sirviente reportó un fenómeno extraño que sucedía a las orillas del monte Tajang. Nubes multicolores danzaban en el cielo día y noche. Para él ello significaba que la séptima princesa se encontraba allí.
El rey ordenó que de inmediato se explorara aquella misteriosa costa. En ella los sirvientes descubrieron la choza de los ancianos y a su hermosa hija adoptiva. Pronto contaron a la princesa sobre su origen y la grave enfermedad que amenazaba la vida de sus verdaderos padres. Para comprobárselo, los sirvientes le mostraron las ropas que vistió el día de su nacimiento, con su fecha de nacimiento y la de sus padres escritos en ellas. La séptima princesa solicitó una prueba más contundente. Así que los sirvientes llevaron al día siguiente sangre del rey en tazón. La séptima princesa puso un poco de su sangre allí y pudo ver como esta se mezclaba perfectamente con la de su padre.
Los sirvientes regresaron presurosos con la séptima princesa al palacio del rey Ogu y la reina Pionghan. La condición de los reyes había empeorado desde el día en que los sirvientes fueron en búsqueda de la princesa. Con lágrimas en los ojos pidieron perdón a la princesa y le explicaron que una extraña enfermedad los mataba rápidamente, y que sólo el agua medicinal del reino de Sohiok podría curarlos. La séptima princesa perdonó a sus padres y se comprometió a traer la cura. Se vistió con ropajes de sus hermanas, tomó unos zapatos y báculo de hierro y comenzó el viaje al reino de Sohiok.
La séptima princesa comenzó a recorrer un penoso camino, hasta que llegó con una lavandera. Le pidió indicaciones para llegar al reino de Sohiok pero la lavandera sólo le diría si lavaba las ropas en su lugar. La princesa lavó con tanto ahínco que la lavandera se quedó sorprendida de la blancura conseguida. Y loe dijo que siguiera el camino hasta encontrar a un hombre que construye un puente, él le daría indicaciones. Así lo hizo la séptima princesa hasta llegar con aquel hombre, pero este sólo le daría indicaciones si ella construía el puente en su lugar. La princesa colocó 99 noventa y nueve travesaños; satisfecho, el hombre le dijo que siguiera el camino hasta encontrar a un hombre que construía una pagoda. Él le daría indicaciones. Así lo hizo la princesa y en cuanto llegó con aquel hombre este le pidió terminar la pagoda para poder decirle por dónde continuar. Ante los ojos atónitos del hombre, la séptima princesa terminó la torre. Entonces el constructor le indicó el camino y le dijo que debía encontrar a un hombre que lavaba unas toallas mugrientas. Él le diría por dónde continuar.
La séptima princesa encontró al hombre lavando toallas mugrientas. Después de solicitarle información sobre el reino de Sohiok, este le pidió dejar las toallas muy blancas, sólo así le diría por dónde continuar. La princesa dejó las toallas despidiendo un delicioso aroma e inmaculadas. Entonces el hombre le dijo que siguiera el camino hasta toparse con un sacerdote y él le daría indicaciones. Cuando llegó con el monje, este le indicó el camino que debía seguir hasta toparse con un buda y un asceta jugando un juego de mesa. Ambos miraron con mucha sorpresa a la princesa, y antes de que ella pudiera hablar la cuestionaron. Ninguna bestia o ser humano había llegado hasta ese sitio sagrado. Ella les contó sobre sus padres enfermos y les pidió de rodillas que le indicaran el camino al reino de Sohiok, pues ahí conseguiría el agua curativa que les salvaría la vida. Conmovido, el gran buda le mostró el camino y le regaló un bordón dorado y unas hojas mágicas. La princesa sabía que el camino que seguía no era de este mundo, y que tendría que atravesar miles de infiernos hasta conseguir lo que quería.
La séptima princesa recorrió ochenta y cuatro mil infiernos hasta topar con un castillo de hierro, cuyas torres traspasaban el cielo. Por un momento sintió desesperación, pues no sabía qué hacer para traspasar el castillo, pero agitó las hojas mágicas y este se desplomó hasta hacerse polvo. La destrucción del castillo liberó a miles de demonios y almas en pena; seres sin brazos, sin ojos y sin piernas rodearon a la princesa suplicando por la salvación. Ella rezó hasta que esos espíritus fueran conducidos al paraíso. Cuando se liberó de los espíritus continuó el camino y halló una enorme fosa, imposible de cruzar. Lanzó el báculo dorado del buda y de la fosa salió un arcoíris que le sirvió como puente.
Al llegar al otro lado de la fosa, encontró a un hombre enorme y de aspecto horrible llamado Muchangsung, el señor del reino de Sohiok. Muchangsung miró con desconcierto a la princesa, nadie humano había logrado llegar hasta ahí y cruzar tantos infiernos, además de la fosa imposible de cruzar. La séptima princesa lloró ante aquel horrible hombre y le solicitó el agua curativa para salvar a sus padres. El gigante sólo le diría dónde encontrarla si durante tres años traía leña, durante otros tres años mantenía su hogar caliente, y durante otros tres años acarreaba agua. La princesa aceptó y pasó nueve años cuidando la casa de Muchangsung. Él quedó tan sorprendido de las habilidades y fortaleza de la princesa que le pidió casarse y tener siete hijos, sólo después de ello le diría dónde encontrar el agua. Así lo hizo la princesa y vivió felizmente criando a sus hijos, hasta que sintió la terrible necesidad de volver. Muchangsung le contó que el agua que había acarreado durante tantos años era la que necesitaba, y todas las plantas de aquel reino tenían extraordinarios poderes curativos.
Acompañada de su familia, la séptima princesa volvió a recorrer el camino hasta llegar a la montaña Chonbiol. El camino ya no fue tan tortuoso, pues esta vez la acompañaban sus hijos y su esposo. Al llegar, descubrió con tristeza que sus padres habían muerto y se realizaba la procesión fúnebre. La séptima princesa se cruzó y se abalanzó sobre los cadáveres de sus padres para poner en sus bocas el agua curativa y llenarlos de ungüentos milagrosos. Ante la mirada sorprendida de todos, los reyes resucitaron y abrazaron a su hija orgullosos de todo lo que logró y los peligros que sorteó para salvarlos.
El rey Ogu permitió a Muchangung recaudar todas las ofrendas del reino para su manutención y la de sus siete hijos, y nombró a los hijos miembros del consejo de los diez reyes del otro mundo.
Notas:
Primera parte
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