Por muy habilidoso que sea formulando engaños y convencimientos baratos, Kenta --- aunque lo intenta esa noche, le cuesta pretenderse seguro frente a los hechos sobrenaturales. Los delirios, las pesadillas, los ruidos extraños del condenado departamento, todo rebasa su propio vaso. No lo aguanta; está deshecho como una bolita, entre pilas de mantas que le saben a cariño, familia y Klaus, sobretodo Klaus. Lagrimoso, casi moqueando, el rubio sonríe y estruja las almohadas con cariño. No transcurren ni diez segundos cuando siente una ligera presión en las sabanas. Y así, dubitativo, con las mejillas empapadas, se descubre de los montones de tela, topándose con una naricita puntiaguda y ojos grandes. No hace falta decir que casi se atraganta, "Oh" resopla, la vergüenza no es piadosa con él. Esboza una sonrisa tímida, siendo ruidoso tras sorber su nariz. "Hola tú --- apestoso." @cinnvmongirl