I've been looking at people and how they change with the times
Tener las mañanas libres era algo con lo que Erik no se sentía del todo conforme. Le gustaba tener tiempo libre, pero no le gustaba la idea de estar sentado en su departamento por horas solo observando las paredes desteñidas o escuchando los sonidos sexuales de sus vecinos, en serio ¿Quién tenía sexo un viernes a las nueve de la mañana? Probablemente alguien normal, aunque Erik lo encontraba realmente estúpido. De cualquier manera, no era voyerista, ni le interesaba quedarse a escuchar el resto de la faena. Tomó su Ipod de la mesita de noche, las llaves de la encimera y salió sin rumbo fijo.
Unos minutos más tarde se encontró a si mismo frente a la entrada del metro. No tenía un lugar a donde ir, sin embargo era su hobbie viajar en ese medio de transporte, porque encontraba que las personas dejaban ver su lado real y él aprovechaba la ocasión para aprender de ellos. Detestaba a las personas, pero las encontraba como algo curioso. Estaban tan llenos de detalles, tenían tantos picos emocionales que… era como ver una obra de teatro, excepto que era más cruda, menos poética y quizá menos agradable a la vista.
Se dirigió al andén, mientras en sus oídos resonaba música clásica, después de todo estaba ahí para estudiar el comportamiento y encontraba más relajante, además de fácil concentrarse con el sonido suave de las notas de un piano. Rápidamente tomó asiento en la parte trasera del vagón, sus manos descansaban en los bolsillos de los jeans que vestía y su mirada viajaba de persona en persona para encontrar a su primer sujeto de estudio del día.










