The Beans on Fire // Paris
Visitar esta tienda fue toda una experiencia sensorial en todo el sentido de la palabra. Para ponernos un poco en contexto, vine a conocer sobre esta tienda gracias a la recomendación de un amigo e inmediatamente supe que era un lugar que debía visitar cuando estuviese en París.
Gracias a Google Maps tuve que caminar varias cuadras antes de poder llegar hasta la tienda, cosa que disfruté sobre medida ya que mientras más caminaba, más me sumergía en este barrio parisino que me alejaba del bullicio de los centros turísticos y concurridos y me adentraba más en lo que sería una muy buena tienda de café en un lugar completamente residencial y tranquilo.
Eran las 8:00 a.m. y lo primero que noté fue la fila que se apersonava a la entrada, en espera de su (asumo que diaria) dosis de café matutino, por lo que inmediatamente decidí que lo mejor sería esperar un poco antes de ordenar. Como barista, sé lo que es tener órdenes en espera y gente aún haciendo fila esperando a ser atendidos lo más pronto y a la brevedad posible, por lo que decidí sólo deleitarme con la vista y esperar un poco.
Mientras esperaba por mi desayuno, el cual puedo decir que fue uno de los mejores durante toda mi estadía, pude ver como empacaban el café recién tostado en la hermosa Diedrich de 12 kg de color escarlata que tienen dentro de la tienda, por lo que asumí que éste sería el comienzo de un día bastante ajetreado para las personas que se encargaban de la maquila.
Personalmente adoro las tiendas que son tostadoras, el plus de esta es que la tostadora está a solo unos pasos de la barra.
Mi interés por las máquinas de espresso en general es tan grande que incluso le doy la importancia al momento de ver dónde está posicionada dentro del local. En este caso una Marzocco Strada adorna la entrada y el molino Victoria Arduino que la acompaña le hace compañía. Debo destacar que el único punto que no me gusta de este molino en particular es la incapacidad de poder ver los granos dentro de la tolva. No les miento cuando les digo que he dejado de probar espressos solo por ver el color de esos granos a través de la tolva del molino; aunque éstas ya son nimiedades mías.
La oferta de comida es bastante completa y variada también por lo que opciones para acompañar su café tienen más que suficientes.
Para terminar, la opción de poder llevarme café en grano recién tostado es algo que siempre aprecio cuando visito una tienda. A mi parecer, eleva el nivel de la tienda en varios peldaños no sólo por el impacto en la oferta local sino también por el impacto a las familias productoras en el país de origen.
Así que si tienen pensado visitar París, ésta es una muy buena opción para ir a tomar una buena taza de café en la ciudad, se las recomiendo.














