[...] ¿Qué gloria puede darte poseer algo sin saber que lo posees? Saber que tienes una cosa, ignorando que no la tienes por ti mismo, implica tener alguna gloria, aunque no es la que vale delante de Dios. Oye lo que dice el Apóstol dirigiéndose a los que se glorían en sí mismos: "¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido?" (1Cor 4,7). No pregunta simplemente: "¿De qué te glorías?", sino que añade: "Como si no lo hubieras recibido". Con lo cual quiere reprochar no al que se gloría de lo que tiene, sino al que no reconoce que lo ha recibido de otro. Con razón se llama a esto vanagloria, porque no reposa en el sólido fundamento de la verdad. El Apóstol lo distingue así de lo que constituye la verdadera alegría: "El que se gloríe, que se gloríe en el Señor" (1Cor 1,31), es decir, en la verdad. Y la verdad es el Señor.