La clase media en las últimas décadas ha atravesado un proceso de desintegración en todo Occidente... En Francia, la riqueza, la educación y las oportunidades están concentradas en unas pocas grandes ciudades; el resto del país (áreas rurales y municipios pequeños, incluidos antiguos centros industriales) se caracteriza cada vez más por el deterioro del nivel de vida y el malestar político. La situación es similar en Estados Unidos hay un sinnúmero de pueblos sin una oferta de empleo digno que siguen decayendo mientras se derrumba la confianza social y cívica... existe el riesgo de que la inteligencia artificial acelere este proceso... Pero no es un destino inevitable. La IA tiene potencial para subir los salarios y mejorar la productividad en los servicios públicos, la educación, la sanidad y las pequeñas empresas, pero sólo si se la desarrolla y emplea con la guía de políticas audaces e inclusivas. Aquí no se necesita adaptación o ajuste, sino ambición, en la forma de una estrategia económica y social transformadora: un Plan Marshall para el empleo, la formación y la justicia... Esto implica, ante todo, una inversión masiva en educación y capacitación, ofrecer formación permanente (no cursos aislados).... Europa debería adoptar un enfoque de innovación tecnológica regionalizado y crear clústeres de fabricación ecológica, centros de innovación en IA y nodos de producción de bienes estratégicos en áreas post‑industriales (no sólo en los centros urbanos). El último pilar de este Plan Marshall es un nuevo contrato social. De la vivienda y la sanidad a la política tributaria y la movilidad... Esto incluye restaurar los servicios públicos en áreas periféricas y poner la dignidad (en vez de la eficiencia) como indicador clave del éxito. En tiempos de presión para los presupuestos públicos europeos, financiar esta estrategia demandará ideas nuevas. Por eso proponemos una nueva generación de bonos soberanos europeos, según el modelo del fondo de recuperación para pandemias NextGenerationEU, pero a más largo plazo y con un uso más estratégico... La emisión de los bonos enviaría una fuerte señal geopolítica: que Europa puede trazar su propio rumbo económico y al mismo tiempo ofrecer a los inversores de todo el mundo una alternativa segura a los bonos del Tesoro estadounidense y a los activos chinos. Y sobre todo, sería un beneficio directo para la clase media, ya que permitiría a la Unión Europea financiar las escuelas, el transporte, la vivienda y las redes digitales que hacen posible la movilidad ascendente. Esto es esencial no sólo para sostener el crecimiento económico y el dinamismo a largo plazo, sino también para revitalizar y fortalecer la democracia europea (Bertrand Badré)