¿Qué sucede con los patrones en México?
¿Y con nosotros, los trabajadores?
En el último año, he observado cómo muchos que laboran en empresas nacionales viven experiencias lamentables (sin glorificar a las empresas extranjeras).
El punto es que he visto casos en los que, durante el Día del Trabajo, los empleados fueron obligados a trabajar sin recibir la remuneración correspondiente. Además, el mismo sindicato los traicionó, forzándolos a laborar sin paga, bajo la sutil amenaza de perder sus bonos y dos días de salario.
En las elecciones en México, igualmente, los trabajadores fueron amenazados para que asistieran a trabajar ese día y no votaran, con la "opción" de pedir permiso, que en realidad contaba como una falta triple.
Llegar tarde un lunes se cuenta como una falta triple, y tres retardos de un minuto se consideran una falta.
Las utilidades no se reparten porque "no hubo ganancias" o se entregan en vales de despensa mientras ves al patron comprarse una camioneta nueva y viajar al extranjero.
El acoso laboral genera estrés, depresión y ansiedad en los colaboradores. La falta de consideración hacia la clase trabajadora, que olvida de dónde viene y la necesidad de apoyar al más necesitado, se ha ido perdiendo.
Nuestra hambre de lucha se ha desvanecido con los años. Si bien entendemos que necesitamos comer, no podemos seguir viviendo bajo la misma premisa y permitir que se abuse de nosotros, como si no tuviéramos fe ni juicio.
La gente no trabaja por gusto, sino por necesidad. Uno no acude a la empresa por una dona o una pizza, sino por el dinero que necesita para mantener a su familia.
No olvidemos que tenemos derechos y obligaciones, y no debemos permitir que el miedo nos inunde.
Porque, así como te sientes tú, con coraje, dolor y cansancio, lo siente también tu compañero.Deja de quedarte callado. Hoy eres uno, mañana puedes ser tres, cuatro, cien mil personas más, luchando por un trato justo y exigiendo que no se abuse de nuestra necesidad.
Solo tengo dos frases con las que quiero terminar este texto para que los recuerden cada que tengan miedo de hablar:
"Y en los ojos de los hambrientos ha nacido una ira creciente. En las almas de la gente las uvas de la ira se están llenando y creciendo."
"Los trabajadores no tienen nada que perder en esta lucha, salvo sus cadenas. Tienen un mundo por ganar."