EL ACANTILADO
En el borde del mundo
se alza el acantilado
como un gigante de piedra
que desafía al mar.
El viento azota su rostro
y la lluvia lo erosiona
pero él se mantiene firme
sin temor a la tormenta.
A veces se siente solo
y añora una compañía
que le hable de otras tierras
y le cuente sus historias.
Pero también se alegra
de ver pasar las aves
que le traen sus saludos
y le cantan sus canciones.
Y cuando llega la noche
y el cielo se ilumina
él admira las estrellas
y sueña con el mañana.









