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Ser adolescente en Internet entre 2010 y 2016 fue raro y hermoso
No crecí del todo en la era Tumblr, ni viví los zumbidos de Messenger en su pico. Tenía entre 5 y 9 años cuando todo eso pasaba, de hecho, me crié viendo de lejos cómo se usaban las redes para dejar indirectas, cómo los youtubers grababan con la luz de una lámpara de escritorio y cómo en Wattpad T/N vivía amores imposibles con los chicos de CNCO, One Direction o con Edward Cullen. Hoy, todo parece más perfecto, más calculado, más estéticamente correcto. Pero también más distante. En esos años, la gente subía lo que sentía sin esperar monetizarlo. Los blogs no eran vitrinas, eran diarios. Las fotos eran borrosas, pero reales. Y si querías contar algo, abrías una nota en el celular y lo subías sin hashtags. Ser adolescente en esa etapa parecía ser salvaje, sí, pero también auténtico. Era una época en la que el anonimato no daba miedo, daba libertad. Podías ser quien quisieras, escribir sin miedo al algoritmo, encontrar tu comunidad aunque vivieras en una ciudad pequeña y nadie entendiera tus gustos. Me gusta pensar que este blog es un pequeño homenaje a esa forma de habitar Internet. Un espacio donde se vale hablar como se habla, recordar sin ironía y compartir sin pensar si va a gustar o no. No fui parte activa de esa generación, pero sí fui testigo. Y ahora, de alguna manera, quiero que vuelva.
❤️🩹.