Escuché las primeras gotas de lluvia y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Ahora el cielo ilumina el silencio. La respiración. El tono. Siempre me late mas fuerte el corazón cuando intento comunicar. A veces es más fácil compartir sin decir nada. Si tengo que llamarte es porque no estás acá. Otras veces te quise llamar porque pasó algo que sólo es gracioso para nosotres. Pero ya sé que no es suficiente. Otro destello de luz y espero. Cuántos latidos más hasta que atiendas. Hasta que se apague. La pantalla quedó en negro. La lluvia caía cada vez más fuerte. Sentí mi respiración como si viniera de otra habitación.
Hola amigue, me estoy muriendo. Anoche soñé que tenías un hijito con las uñas pintadas. Que me ibas a despertar a mi habitación en la casa de mis xadres. Cómo solías hacer, ¿te acordás? Tengo esa imagen de vos con tu hijito en el regazo, en una parada de colectivos. Ya sé que no es real, pero la recuerdo con cariño, como restos del pasado que no fue.
Ya me voy. Nos vamos. No me animé a llamarte, pero igual te quería saludar