Me quedo tu beso alado en la comisura de los labios, volando en espirales para finalmente posarse en mi boca teñida de tu ternura, fueron tus osculos hélice que me llevo a un claro y sereno crepúsculo, insuflabas mi aliento y me llevabas a un abismo donde el amor se ensarza con el deseo y el cariño con el placer... Arrancando suspiros, emitiendo gemidos desde el alma.
Leregi Renga












