Dos almas que se aman, eso somos tú y yo. Dos que se complementan para volverse uno, que se comparten, se cuidan, se llaman amor y son amor.
Dos almas asociadas para trabajar por un bien común, que confían el uno en el otro, se dan sin reservas y se vuelven ternura y deseo, cariño y pasión.
Dos almas que se comunican y trascienden incluso si hay distancia, que no temen porque están bien tomados del corazón y las manos; y que si cae uno, el otro le ayudará para estar en pie de nuevo. Somos dos que enamorados surcan el cielo y planean a ras del suelo.
Leregi Renga








