— ¡Hasta que te encontré! — es reproche el que suelta mientras coloca su mano sobre el hombro ajeno con un entusiasmo que podría bordar en lo exagerado. — ¿Te estabas escondiendo de mí?— maliciosa sonrisa es la que bordea sus labios mientras observa a le contrarie, casi impaciente de su respuesta aún cuando apenas las palabras han brotado de labios propios. — Porque encontrarte en este mar de gente ha sido más difícil qué pensar en qué significa todo ese rollo del misterio del asesinato.— / @jlvcasta











