Cada vez que lo veo, todo dentro de mí se sacude. No sé si es confusión o amor, solo sé que me invade completo. Mi corazón se acelera y mi mente se pierde, rogando aunque sea un segundo de nuestras miradas encontrándose. Daría lo que fuera por volver a hablarle, por acortar la distancia que nos separa. Hay momentos en los que el deseo de acercarme y besarlo me quema por dentro, porque incluso cuando solo nos miramos un instante, mi piel se eriza, la respiración se me corta y siento que algo en mí despierta con una intensidad imposible de ignorar.











