Nunca estuviste oculto, siempre te di paso libre en mi hogar, caminaste por todas mis habitaciones, llegaste a conocer cada rincón.
Me robaste el sueño incalculables veces, les diste vida y al mismo tiempo los hacías posibles.
Fuiste parte de mis pensamientos más ocultos e hiciste posible mi poesía y mi albedrío al escribir.
Y después de sentir el toque de tus manos en mi cuerpo, de tener tus labios en mi piel y tus deseos encima de mi; bueno... ¡Que más decir?!
Fuiste ese obscuro objeto de mi deseo, mi secreto amor clandestino, mas no encubierto, fuiste libre de volar en mi piel, en mi mente y corazón.
Leregi Renga










