PADRE CONSAGRADO
LA GLORIA ES PARA DIOS. EL DIOS DE ABRAHÁN, ISAAC Y JACOB
Demostrar la fe tomando la decisión de hacerse sacerdote y entregarse total a la palabra de vida eterna. Consiste en dejar todo lo terrenal (proyectos económicos, formar hogar, etc.) convirtiéndose en un ejemplo para todos los feligreses. Una determinación admirable que requiere una fuerza de voluntad de amor y de fe.
Si estas hay, pero anhela volver a ser laico y no lo hace por presión social. Se termina poniendo obstáculos a sí mismo, sufriendo en secreto. Si se encuentra en esa postura tiene que autoevaluarse, porque estar en el servicio de guía espiritual es lo más loable que se puede realizar en la tierra, debe de estar lleno de paz y felicidad. Igualmente, ese cargo es delicado porque se compromete directamente con Dios, por hacer más termina haciendo menos. Trabajémoslo en lo siguiente.
Se tiene la percepción de que hay un filtro en que se determina las cosas sencillas como fáciles y de poca importancia y las difíciles como importantes y de valor. Aunque en algunas situaciones puede suceder eso en ultimas no tiene nada que ver.
Ejemplo: algo que se puede llevar a cabo de manera sencilla como volver un chisme el sacramento de confesión promovido por un sacerdote, solo es mover los labios con el del lado. Y en otro caso, la situación compleja de planear un crimen donde parte de las consecuencias es cárcel, medios de comunicación, etc. Hace que el chisme sea más grave por involucrar a Dios.
Usted puede planear fornicar y llevarlo a cabo, pero si realiza una promesa de celibato y tiene relaciones es tan grave como adulterar.
Todo lo que sea directo hacia Dios tiene más valor, con lo cual cualquier pecado es más grave. Entonces será mejor que no prometa o jure.
Mateo 5:33-37
“33Ustedes saben, así mismo, que se dijo a nuestros antepasados: No jures en falso, sino cumple lo que prometiste al Señor con juramento. 34Pero yo les digo: No jures en manera alguna. No jures por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Ni siquiera jures por tu propia cabeza, porque no está en tu mano hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. 37Digan simplemente: «sí» o «no»; todo lo que se diga de más, procede del maligno.”
Oración: Que estas palabras lleguen hasta la esencia de mi ser, me libere y me transforme, permitiéndome conocer tu reino. Viviendo en plenitud contemplando tu creación. Amen.















