No culpo a nadie.
No culpo como me tratan. Ni la familia que me tocó. O quién me dejó sola. O quién me traicionó. Quien juega conmigo o quién me ilusiono. Son personas que cumplen su rol en tu vida para que aprendas a controlarte y no decaigas. Y luches para levantarte una ves más.
Cuesta aveces estar bien. Y no destrozarte de nuevo.
Hay una voz en tu cabeza que te encierra. La timidez, el sudor en tus manos, esa voz que cuya razón te habla y te decae más con cosas negativas. Que no puedes. Que pensaran de ti. Que está mal todo lo que haces.
Dormís pensando que pasará algo. Dormís creando un futuro. O solo recordando todos los momentos horribles que tuviste en el día. Estarías encerrado en tu mundo sin ganas de vivir. Sin seguir pensando con esa cabeza. Sin respirar ni preocuparte si comes o no. Si te ves linda o no. Si te ven linda o no. La mente te lleva a inseguridades. Inseguridad que no puedes controlar.








