Con su respiración en armonía con la mía y la pasión instalada en su mirada, sus actos son pecado, blasfemia constante al hundir su mano en mi pantalón, húmedo retorno, son sus dedos en mi boca.
Gimo, veo los ojos de un santo pintado, arde mi ser, pronto estará dentro de mi y yo seré su bendición...
Nabuplata










