En fin, aquí me tienes siempre. No pienses, aunque haya silencio, que también hay olvido.
Tú sabes que no es así.
Nunca podrá ser.
-Alejandra Pizarnik

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En fin, aquí me tienes siempre. No pienses, aunque haya silencio, que también hay olvido.
Tú sabes que no es así.
Nunca podrá ser.
-Alejandra Pizarnik
Usted debería estar aquí, entre mis brazos. No entiende aún que este espacio es solo suyo y que nadie más podría llenarlo.
Usted debería estar aquí, mordiéndome los labios, declarando una pelea boca a boca, regalándome pequeñas dosis de éxtasis.
Usted debería estar aquí, enterrando sus uñas en mi espalda, en toda mi piel, marcando territorio, dejando huella de las batallas en la cama.
Usted debería estar aquí, entre mis piernas, o enredándose entre ellas, causarme una muerte chiquita, luego resucitarme y hacerme probar un poquito del paraíso.
Usted debería estar aquí.
Aquí donde se le quiere.
No haya donde sobra.
En esta, ya llegué algo tarde.
Recuérdame que, para la próxima, te encuentre antes.
Te debo una vida juntos.
RH
Nos conocimos, platicamos, empatizamos. Un día, de pronto me di cuenta que sus buenos días eran lo que me hacía despertar feliz cada mañana, que sus "hola bonita" ejercían tal poder en mí que tuve miedo, quise huir. Él me convenció de que en sus brazos estaría segura. Lo cumplió ¡vaya que lo cumplió! Sus brazos fueron los más cálidos, sus besos los más dulces, sus manos expertas las más tiernas. Besó una a una mis heridas, secó mis lágrimas tantas veces, restauró mi corazón.
Y aún así sigues preguntándome por qué una mujer como yo se enamoró de un hombre como tu?... No sé, lo único que sé es que un amor así es una oferta que no pude ni quise rechazar.
Él es mío, y yo soy suya, Es inevitable no sentirnos así, si desde que nos miramos y nos entregamos el uno al otro. Él es mío porque me toca de una manera única, se pasea por mi cuerpo como sí lo hubiesen hecho para él, o como si él supiera que me hacen faltan sus caricias. ¿Cómo no ser de él? Si siento todo cuando estoy frente a sus ojos, si me da vida, si me hace estremecer no solo la entrañas, también el alma. Si me siento perfecta en su manos, sobre sus muslos, debajo de su pecho, escuchando como late su corazón.
Él es mío, tan mío cuando me pierdo debajo de su ombligo, mi boca lo ama suave y salvajemente, me gusta verlo así, disfrutando de mi lengua, del sabor al café que traigo en la garganta, de mis dientes mordiendo lentamente, lo hago mío con tantas ganas con toda esa pasión que me provoca.
Lo deseo pegado a mí, tan adherido en cada centímetro de mi carne, que su aroma se revuelque con el mío. Lo quiero tierno, caliente, intenso.
Es mío cuando habla de sus sueños y yo pido al universo que se los cumpla, es mío cuando lo miro desnudo paseándose frente a mi, cuando me canta, cuando me mira y me abraza, cuando acaricia mi espalda, cuando se baja a mis piernas, sus dedos son míos, su boca es exquisitamente mía cuando me besa, cuando me muerde los labios, cuando me dice que quiere que siga en su vida.
Yo soy suya en todas las posiciones, en la orilla de la cama, en el sillón, soy tan suya cuando me escucha, cuando me despoja de la ropa y de los miedos, cuando me besa el cuello, cuando agarra mi cabello y me sujeta de las caderas, cuando sale y entra, cuando se mueve agitando mi vientre, soy tan suya que me gusta tocarme pensando en él, en las veces que lo veo llegar a la habitación y siento esa indescriptible emoción de escucharlo, de mirarlo cuando llega para mí, para meterse conmigo a la cama, a la ducha, para meterse en mí.
Me gusta tanto, me fascina ser solo de él, no tengo espacio para nadie más, ni siquiera tengo pasado cuando él me toca, todo se me olvida, todo se me cura, todo me sabe mejor. Soy de él creo que desde la primera vez que lo ví, es mío desde que lo besé. Y no lo sabíamos, pero ya éramos nuestros.
El es mío, todo mío, así con toda la dependencia de mi instinto, es mío con todas mis ganas, con toda mi fé, con toda mi perversión, es mío porque no hay pecados, porque lo sé mío, porque lleva mi nombre en las pupilas, en su mente, en sus oraciones.
Soy suya todas las noches, aunque estemos separados, yo me duermo con él, soy suya desde el cabello hasta los pies, desde mis anhelos hasta mis lágrimas. Porque me confieso cuando me abre los brazos y separa mis piernas
Somos nuestros, solo nuestros, hacemos magia, risa, llanto, hacemos todo, menos daño.
MRHM
Hasta hace un tiempo temía no estar viva, luego viniste tú y me pusiste a temblar y no corazón... no tiemblo de frío, tiemblo de vida, se me estremecen las entrañas al sentirte cerca. Entonces me siento poderosa e infinita y camino por las calles a mi propio ritmo y me río todo el tiempo. Eres parecido a una caricia que el cielo me regala. ¿Dime por qué el tiempo no es igual cuando estoy contigo a cuando estoy sin ti?
Yo sólo se que sacas a la luz mis más grandes miedos, pero por ti me la juego y me muerdo las incertidumbres. No quiero más verdades que las de tus labios sobre los míos. Guardo tu tacto para los días en que no estás y te pienso despacito tratando de tocarte y alcanzarte. Quisiera tenerte todos los días y no morir de sed, acurrucarme en tus brazos y no saber nada, porque ahí lo tengo todo, a ti, a tu corazón y a tus latidos.
Me he vestido con una sonrisa que lleva tu nombre, quiero abrirme el pecho y dejarme ver feliz.
Estoy viva y te siento bajo mi piel, ahora mismo, aquí, ahora, para ti; para mi, te amo.
Dónde están tus besos cuando mis labios tienen sed.
Dónde están tus brazos cuando siento frío.
Dónde estas tú cuándo mi cuerpo se queda sin alma.
Sabes? Ella rompió sus inhibiciones, dejo la timidez la pena, e hizo lo mojigata a un lado... Ella aprendió a usar su cuerpo para seducirte, aprendió que una prenda y una buena actitud hacen la diferencia en la cama, ella te ha enseñado que no solo es lujuria y pasión, que un toque de amor con ternura le encanta, y ha sabido mezclar todo eso muy bien...
Sabe como excitarte sin siquiera tocarte, sus miradas dicen más que sus palabras...
Cada vez que la haces tuya, ella te entrega más que su cuerpo, desatas los demonios que lleva dentro... sus piernas, sus brazos son la trampa perfecta para ti, en la cual deseas volver a caer una y otra vez...
Y sabes que es lo mejor de todo?... Ella también te desea ¡loco! Ese deseo de estar juntos es mutuo, ella también siente la necesidad de sentirse amada, deseada... poseída... Ella da de si lo mejor, e intenta ser la mejor... para ti... Ella te ama y te desea a ti... sólo a ti.
RH