Episodio 4x15: ‘El universo no puede detenernos’.
[ Idris - 15 de Abril de 2018 ]
No era normal que tanto Emilia como Corban fueran de los que tomaran decisiones apresuradas, sino todo lo contrario, al ser científicos suelen tomarse su tiempo en analizar cada aspecto de su vida diaria y aún más, su vida personal, revisando pro y contras, posibles consecuencias y todo lo relacionado a resultados tangibles. De una semana a otra pensaron que lo mejor para ambos era dar el gran paso, uno que tenían más que claro que no sorprendería ya que llevaban años escuchando lo perfecto que eran el uno con el otro y estaban de acuerdo con esa teoría. Emilia incentivó a su novio a no esperar demasiado. Las bodas en Idris estaban apareciendo una tras otra, como si el agua potable en el lugar ocasionara que todos anduvieran más enamorados y con más deseos de unir su vida junto a la persona amada. Ellos no querían una boda a lo grande porque siempre habían sido de muy bajo perfil, sin llamar la atención de nadie. Solo un pequeño grupo de amigos que sirvieran como testigos y un ministro que oficializara la boda era todo lo que ellos necesitaban.
Emilia se había comprado un vestido de novia sencillo en unas de las tiendas que estaban en el Centro de Des Moines y como nunca, se había ausentado del laboratorio para poder ir a un salón de belleza sintiendo que era necesario para parecer un poco diferente ya que convivía todo el día con su futuro esposo, no tardando demasiado y ya para la hora de almuerzo solo le faltaba maquillarse y finalmente ponerse su vestido de novia. Sus padres la esperaban en una cabaña que daba junto a un lago, donde había elegido que se realizaría la boda, sin mayores decoraciones. Tardó unos minutos en quedar lista tras una ducha larga para relajarse, aunque no estaba del todo nerviosa porque para ella era tan solo la formalización de una relación seria junto a su pareja.
Nina apareció por la puerta anunciando que ya estaba todo listo y que Corban la esperaba junto al ministro, además de los invitados. Emilia sonrió de oreja a oreja y dio un último suspiro. — Vamos, entonces. No lo quiero hacer esperar, — murmuró de inmediato, tomando el ramo para comenzar a caminar hacia la salida y emprender rumbo al lago junto a sus padres y su compañera.
Los nervios era algo con lo que Corban lidiaba todos los días, pensar y volver a pensar en hacer algo se podría tomar como una característica suya, hasta que Emilia le diera una razón para dejar de ponerse nervioso, y así fue como su mente se fue relajando, solo de pensar en las palabras que la chica le diría en esos momentos, la conocía perfectamente para saberlo, una media sonrisa apareció en sus labios solo de imaginar a su prometida frente a él dándole ánimos. Se vio una ultima vez en el espejo acomodando las mangas de su camisa y salió en dirección al lago, ahí ya lo esperaban su familia, ya que consideraba a todos como tal desde que llegó.
A su lado en el altar no podrían estar nadie más que Mikael su único familiar de sangre y Augustus, a quien consideraba a pesar de siempre estar en desacuerdo, su más cercano amigo, ambos le dieron unas palabras de aliento puesto que lo conocían y sabían lo nervioso que era, y uno de ellos le hizo la seña de que se colocara y viera hacia el unicio del altar, soltando un largo suspiro al ver de lejos a su chica vestida de blanco — Es ella — susurro como si se hablara a si mismo y trajo, acomodándose nuevamente las mangas de la camisa ya como un TIC que tenia y sonrió cada vez más amplio conforme la chica fue caminando hacia él estirando su mano para tomarla ya que estuvo con él — Estas aquí — susurro embobado sonriendo de medio lado — Hermosa — agrego enseguida ampliando la sonrisa.
La entrada no había sido como las comunes de la boda puesto que no tenían músicos, así que simplemente caminó junto a su padre en dirección a su novio, formando cada vez más una amplia sonrisa de oreja a oreja hasta que finalmente tomó la mano de su novio para poder acomodarse frente a él. — Por supuesto que estoy aquí, ¿Dónde más iba a estar? Siempre estoy donde tú lo estás, — le respondió con alegría. — Tú también te ves muy guapo, te dije que lo harías, — agregó cómicamente.
Cuando por fin pudieron quedarse en silencio, el ministro comenzó a oficializar la boda, haciendo una breve introducción ya que no era una boda convencional y, en parte, Emilia agradecía aquello porque no era muy apegada a la religión y a sus creencias, más bien era alguien que tenía un pensamiento más científico de la creación del mundo. Finalmente, se les anunció que era momento de realizar sus votos y Emilia se ofreció a realizarlo primero puesto que se sentía segura con lo que iba a decir tras varios ensayos que había realizado ella misma en su habitación horas atrás.
Ladeó su cuerpo para mirarlo y volvió a sonreírle antes de comenzar, — Corban, desde el momento en que te ví supe desde nuestra primera conversación sobre polarización dieléctrica que estarías en mi vida por mucho tiempo, pero no sabía que serías mi vida, mi corazón, mi hogar, — dijo, — Nos unimos a este Centro en búsqueda de aventuras y obtuvimos más de lo que esperábamos. No puedo esperar para nuestra próxima aventura, construir una familia juntos. Mi amor por ti se hace más profundo y siempre lo hará, sin importar a dónde nos lleve el universo, — continuó y finalizó tragando saliva con dificultad al emocionarse.
Negó ligeramente con la cabeza sonriendo de lado al escuchar su comentario, en respuesta solo beso sus manos sonriendo amplio antes de ocupar su espacio frente al miniatro, al igual que Emilia agradeció de haber encontrado algo intermedio, ya que no profesaba ninguna religión en particular al ser una mente abierta científicamente, y sus palabras eran más a tratar sobre el matrimonio y lo importante que era las cuales escucho y asintió con la cabeza estando de acuerdo con las cosas que decía, llegando el momento en que debían decir sus votos, suspirando un poco con alivio al saber que ella iría primero, se coloco de frente mirando fijamente sus ojos, aunque sus palabras eran importantes para él, ver en sus ojos reflejaba y daba mayor sentido a todo, una gran sonrisa se apodero nuevamente en sus labios, acaricio sus manos que habían tomado en un princio.
Era su turno de decir sus votos, tomándose unos segundos para poder hablar — He estado pensando qué decir. Solo las palabras realmente no parecen ser suficientes — sonrió de lado antes de continuar— Creo que eres perfecta y no te merezco, Emilia. — hizo una pausa apretando sus manos suavemente— No te merezco, y soy muy consciente de que soy el hombre más afortunado de cualquier planeta — finalizo curveando una sonrisa, enseguida pidieron los anillos volteando a ver a Nina que era la encargada de eso, haciéndole una cara para molestarla como hacía ella a él.
Sus ojos inevitablemente se llenaron de lágrimas emocionada por lo que le decía. Sabía que Corban no era de muchas palabras y era algo que había aprendido con él durante todos los años de amistad y de relación. Una risa por lo bajo nació de su garganta puesto que para ella la palabra "perfección" era demasiado grande para ella y sabía que le costaba verse así mismo como ella lo hacía. Su rostro se movió al seguir el cuerpo de su futuro esposo quién recibía los anillos por parte de Nina y, como había sido la primera en decir los votos, era su turno además de comenzar con esa parte de la ceremonia, por lo que se concentró en aquello.
— Bien, aquí vamos, — dijo, secándose las lágrimas de sus mejillas y tomó su anillo correspondiente, plantándose nuevamente de frente a su novio. — Yo, Emilia Grace Hays, te tomo a ti, Corban McCarty, como esposo y me entrego a tí. Prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida, — murmuró con voz suave pero con el tono suficiente tono para ser escuchada y fue moviendo el anillo por el dedo del chico hasta que finalmente acabó con ese proceso, observándolo con una amplia sonrisa.
Recibió el anillo correspondiente y volvió a mirar al frente sonriendo amplio cuando sus miradas se volvieron a encontrar, aún sin poder creer que estuvieran casándose luego se tanto hablar del tema y su vida juntos. Mantuvo su sonrisa bajando la mirada a ver como le colocaba el anillo, siguiendo su turno para hacerlo — Yo, Corban McCarty, te tomo a ti, Emilia Grace Haya, como mi esposa, mi compañera, y prometo amarte, cuidarte y respetar en la salud y enfermedad todos los días de mi vida — murmuro con un tono bajo de voz, lo suficiente para que escucharan los presentes y mas importante, ella. Coloco él anillo en el respectivo dedo y termino por hacerle un cariño tierno en los nudillos, sin soltar sus manos solo quedaba que RL ministro finalizara la ceremonia con el tan esperado "Puedes besar a tu esposa" a lo que Corban soltó un largo suspiro que mostraba lo relajado que ya estaba y río suavemente acercamdose para tomar del rostro a su esposa acercándose a juntar sus labios — Esposa — susurro sonriendo, rozando sus labios al hablar, sellando el momento con un lento y tierno beso que duró largos segundos, mientras los presentes les aplaudían celebrando la unión.
Aquel día no era más que un día más, porque ambos habían decidido que no sería una ceremonia hostentosa, así que se alejó de él para abrazar a Nina y al resto de los invitados que habían decidido acompañarlos para agradecerles la participación y para cuando ya estaba lista, buscó a Corban, tomando de su mano. - Espero que en el futuro no te sientas mal por haber hecho algo tan simple, pero siempre estará la opción de hacer algo así en Inglaterra o cuando no estamos a full de trabajo, - le dijo, encogiéndose de hombros. En verdad sabía que no sería así, es más, imaginaba que tenía el mismo miedo con respecto a ella, pero estaba conforme por cómo habían sucedido las cosas.
- Eso sí, la luna de miel sí tiene que realizarse por completo porque lo merecemos. Hemos trabajado tanto y necesitamos disfrutar. En especial algo tan lindo como esto, -finalizó, buscando sus labios para besarlo con mayor tranquilidad y menos presión. - Te amo mucho, Corban. Este es el inicio de nuestras vidas eternas, - sentenció segura de sus palabras.
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