Estimado Knorr:
Vengo a reclamar lo que es mío por derecho.
Mi vida es tan trepidante que el otro día me vi obligada a comprar un cubito de pasta de su marca, porque no hay tiempo que perder y porque no quería tener que fregar platos. Lo cuál aprovecho para decir que sería un reclamo magnífico para un anuncio: “Pasta en cubitos, es casi como la pasta, pero sin tener fregar” o “Pasta en cubitos, como la pasta, pero en cubitos”. En fin, esto lo dejo para otra carta pero debéis saber que tengo mucho material por si queréis hacerme un contrato indefinido y darme un cargo alto en la empresa.
Vuelvo al tema. Mientras “”””cocinaba”””” mi cubito de pasta, decidir participar en el sorteo que aparecía en el envase. Total, tenía 3 minutos mientras se hacía la pasta y era tiempo de sobra para aumentar mi patrimonio. Encendí en ordenador, busqué la web y metí mi código. Un mensaje muy festivo apareció en la pantalla. Mi corazón vibró recordando como había descartado un cubito por estar el primero en la fila, para coger el de detrás, el cubito ganador: THE CHOSEN ONE. El mensaje decía que había ganado 3 meses de Spotify (no es el Euromillón, pero un regalo es un regalo) y que me llegaría muy pronto un mail. Esto hizo que me surgieran algunas dudas:
1) Esto fue el jueves 7, hace 4 días: ¿DÓNDE ESTÁ MI PUTO PREMIO?
Ya está, esas son mis dudas.
Cuando participé no sabía cuál era el premio, pero ahora que sé que es mío, lo necesito. A lo mejor no lo uso, pero necesito su posesión. Necesito saber que no he comido pasta en vano. Necesito saber que he comido pasta para ganar, y que he ganado. No hagáis que pierda la fe en la pasta, por favor. Un cubo de pasta no puede traicionarme; ya lo hizo una vez un postre de chocolate blanco, pero la pasta no, LA PASTA NO.
Sobra decir que soy la ganadora, la elegida, the one and only (junto con los otros 2000 ganadores), la más mejor del mundo desde que el mundo es mundo, la excepción que confirma la regla, y la espada que guarda el caudal; no tengo que justificarme. A lo mejor me mandáis el código, lo imprimo y me lo como en un bocadillo; o me lo mandáis, me lo aprendo y nombro así a mis hijos; o me lo mandáis y me lo tatúo en las nalgas. Pero la parte importante es que me lo mandáis. Me lo mandáis, que es mío y me lo merezco.
Quiero aprovechar para decir que como os he escrito varias veces por twitter y no me contestáis, a pesar de mis jocosos chascarrillos, me ofrezco a llevaros la cuenta y así no tendríais que lidiar conmigo. Yo lo veo como una situación en la que ganamos todos, pero con que me contestéis me conformo.
Voy a tomar lo que es mío con fuego y sangre.
Atentamente, Sandra C.
PD: Mandadlo ya, por fi, por fi, por fi, por fi. ¿NO LO VAIS A MANDAR, VERDAD? DECIDME LA VERDAD, PUEDO SOPORTAR LA VERDAD. ¿A QUIÉN QUIERO ENGAÑAR? NO PUEDO SOPORTAR LA VERDAD, MANDADME EL REGALO, ESTA AGONÍA ME ESTÁ MATANDO.














