No negaría que esa conversación distendida y hasta superficial que tuvieron a partir de ahí, le resultó agradable. Desde su perspectiva, para él era más que suficiente aquella mañana con la que recordaba era su mujer. Y, envalentonado por la emoción, podría decir que se sentía capaz de aguantar otro año desgarrado por la ausencia de Violetta si al final del día, volvía a perderla. Pero muy en el fondo, él sabía que nunca sería capaz de algo así.
Dave C. MacKenzie & Violetta V. Mackenzie












