Diario de aprendizaje: Conecta con el curriculum y evaluación
Después de profundizar en este bloque de contenidos, probablemente lo más importante que aprendo es cómo convertir esa gran cantidad de ideas y proyectos que me suelen surgir durante el desarrollo de una unidad didáctica con mis alumnos en un plan convenientemente articulado y apoyado en el curriculum que favorezca el aprendizaje significativo de mis alumnos,
De esta manera, este bloque me ha permitido superar una de las grandes preocupaciones que tenía a la hora de trabajar con paisajes de aprendizaje, que no es otra que conectar todas estas experiencias y actividades que proponemos a los alumnos de una manera efectiva con el curriculum. Además de esta, otro asunto que me provocaba incertidumbre es el relacionado con el cómo evaluar el paisaje, es decir, cómo conectar todas actividades con un aspecto tan importante en el proceso de aprendizaje como la evaluación, y no solo encontrar la relación entre las actividades y los contenidos a trabajar.
Como consecuencia, adentrarme en los diferentes contenidos de este bloque, visionando sus vídeos y realizando las actividades, me ha permitido tener una visión más global si cabe de lo que supone trabajar con paisajes de aprendizaje, y darme cuenta de que estamos ante una metodología que combina el rigor curricular y de planificación con la innovación y la motivación de nuestros alumnos.
De nuevo, y como en bloques anteriores, he aprendido a relacionar todos los aspectos del paisaje de aprendizaje, en este caso la evaluación, con la atención a la diversidad. De este modo, mediante la creación de diferentes itinerarios de aprendizaje, con actividades obligatorias y optativas, y mediante la asignación de un porcentaje de calificación a cada una de ellas, podemos atender a la totalidad de nuestros alumnos, proporcionando recursos suficientes que se adecuen a los diferentes ritmos de aprendizaje y características de nuestros alumnos.
Como comentaba anteriormente, probablemente uno de los mayores aprendizajes que me llevo de este bloque sea el de cómo conectar lo que ya hacía en el aula con esta nueva metodología. Como consecuencia, avanzar a través de las actividades de este bloque me ha capacitado para ordenar todas estas ideas que me van surgiendo para trabajar los diferentes contenidos a lo largo del curso. Así, mientras que debido a la falta de organización de las ideas muchas de ellas acababan olvidándose o no siendo trabajadas de la manera que había planeado, tener una herramienta tan sistemática como el paisaje de aprendizaje me permite poder recoger todos los aspectos que ayudan a un aprendizaje significativo de los alumnos, de manera que se pueda perfeccionar el método de trabajo que suelo llevar en el aula, y pueda ser más efectivo de cara a la motivación y atención de todos los alumnos.
Para complementar lo que he intentado reflejar en el diseño de la tabla y del itinerario de aprendizaje, son necesarias algunas herramientas que permitan llevar a cabo la evaluación de todos los alumnos. Como consecuencia, y del mismo modo que las diferentes actividades se adaptan a las diferentes inteligencias múltiples y a las características individuales de los alumnos, estas herramientas nos deben servir para evaluar a los alumnos de diferentes maneras, en diferentes momentos, y de forma objetiva y sistemática.
Algunas de las herramientas que se podrían incluir en mi paisaje de aprendizaje incluyen las rúbricas, de manera que en algunas producciones como la canción o las emociones podamos valorar los aspectos que deben incluir, y podamos graduar de manera precisa el grado de consecución de los objetivos. Podemos, además, incluir algún tipo de cuestionario utilizando herramientas como Kahoot, o realizar concursos al finalizar la unidad mediante Prezi o Socrative, de manera que los alumnos conciban la etapa de evaluación como un juego, más allá de la tradicional concepción del momento de evaluación como algo frío, imponente y desconectado de la realidad.
Además, considero esencial introducir la coevaluación en el aula, de manera que los alumnos puedan valorar de manera crítica, a la vez que constructiva, las producciones de sus compañeros, y puedan recibir ese feedback tan necesario a la hora de avanzar en el proceso de aprendizaje.
Por todo ello, la evaluación de este paisaje de aprendizaje está compuesta tanto de las rúbricas que comentaba, en las que podemos valorar tanto producciones escritas como las diferentes presentaciones grupales o individuales que realizan los alumnos, como rúbricas de coevaluación y, al finalizar la unidad, autoevaluación, tanto para los alumnos como para mí mismo. De esta manera, los alumnos pueden reflexionar acerca de los aspectos de los contenidos en los que consideran que tienen que seguir trabajando, así como del propio proceso de aprendizaje que han experimentado.
De la misma manera, la autoevaluación realizada por mí me ayuda a detectar áreas de mejora en mi labor docente, y sirve como un excelente punto de partida para planificar procesos de enseñanza-aprendizaje posteriores.
Además de estas rúbricas, este paisaje contiene elementos para la evaluaciones como un concurso de Historia al finalizar la unidad, en el que los alumnos participan en grupos y es sustitutivo del tradicional examen, o cuestionarios al finalizar cada bloque de contenidos utilizando Kahoot.