Como cada noche, desde que te fuiste, me voy a ala cama con tu recuerdo y una lágrimas, las de hoy en particular me duelen.
Mi hermano me dice que te soñó en Navidad, que viniste a despedirte y que fue triste.
Yo lo evadí diciendo que debiste regañarlo. En realidad es porque el ya hizo media vida con quién llamaste "el amor de su vida". A mí no me agrada ella y su familia tampoco, son celos como dice mi padre, porque no tengo la atención ni convivo más con el. Ya no tenemos cosas en común, eso me duele y me enoja. Me siento apartada y yo he puesto un muro de indiferencia entre ambos.
Por otro lado, no quiero hablar con nadie de tí. No quiero llorar frente a nadie. El día que falleciste me abrazo y me dijo que no me doblará, le contesté que como no lo haría, como no extrañarte.
Fue lo único que hemos hablado desde ese momento, hasta hoy.
Tal debí decirle que yo también te he soñado, pero decidí guardarlo. Apartarlos y no hablar más.
Aún duele, no quiero dejar de extrañarte, no quiero olvidarte, quiero que sigas muy presente en mi memoria, me da miedo que tú recuerdo se borre con el tiempo. Hace unos días olvidé la canción que me cantabas, eso me aterra.