Que nadie se entere de la complicidad con la que juntos bailamos a media noche o de la pequeña burbuja de sentimientos y caricias en la que vivimos. No mi amor, que nadie se entere, porque es bien sabido que los grandes amores solo florecen en secreto, a encontronazos, bajo las sabanas blancas.
Cartografias, Daniel Saldierna.













