Hay días en los que la vida se siente como un cuarto demasiado pequeño, donde el aire pesa y el silencio grita. Uno camina entre recuerdos y pensamientos como si fueran vidrios rotos, intentando no cortarse más de lo necesario.Y en medio de ese ruido interno, yo e sentido el deseo de acabar con todo… como si borrar la página fuera más fácil que seguir escribiendo en ella.Pero me pregunto, ¿qué pasaría si en lugar de romper el espejo, aprendiéramos a mirarnos en sus fragmentos? Tal vez ahí, en lo roto, también exista una belleza escondida.











