“Las probabilidades de que la humanidad dure más de 50 años son muy bajas”...
– David Gross, Premio Nobel de Física
David Gross no es un científico cualquiera ni una voz marginal dentro del debate sobre el futuro. Es, en realidad, uno de los nombres que ayudaron a descifrar cómo funciona la materia en su nivel más profundo. Nacido en Estados Unidos en 1941, Gross pertenece a una generación de científicos que crecieron en plena expansión de la ciencia tras la Segunda Guerra Mundial. Su carrera se desarrolló en universidades como Princeton o Harvard, pero fue en los años ‘70 cuando firmó el trabajo que cambiaría su trayectoria y buena parte de la física moderna. El mayor logro de este físico y profesor estadounidense para la ciencia es que resolvieron uno de los grandes problemas de la física de partículas: cómo se comportan los quarks, las diminutas piezas que forman protones y neutrones (cosa que logró junto con Frank Wilczek y H. David Politzer, otros dos destacados físicos teóricos). Hasta entonces, el comportamiento de estas partículas era un misterio. Su contribución fue demostrar que, a distancias muy pequeñas, la fuerza que mantiene unidos a los quarks se debilita. A ese fenómeno se le llamó “libertad asintótica”, y es una pieza clave del modelo estándar de la física. Para alguien acostumbrado a trabajar con probabilidades y sistemas complejos, el mundo actual empieza a parecerse menos a un problema científico y más a un sistema inestable. Gross aplica la lógica que ha usado toda su vida en la física, como la probabilidad acumulada, riesgo repetido, comportamiento de sistemas, a la geopolítica global. Y es ahí donde surge su advertencia cuando habla de que las probabilidades de que vivamos 50 años más son bajas, no está abandonando la ciencia. Al contrario está aplicando la matemática de la supervivencia a la escala de las decisiones humanas, de los sistemas políticos, del equilibrio o desequilibrio entre potencias...(aplicando ecuaciones similares a la desintegración radioactiva, un riesgo anual del 2% equivale a una esperanza de vida de 50 años o menos). ¿Cuales son los riesgos específicos de que Gross habla? El físico utiliza esta estimación para alertar sobre la urgencia de tomar medidas geopolíticas urgentes antes de que el daño sea irreversible, principalmente en temas como el riesgo de guerra nuclear, el desarrollo de la inteligencia artificial, y la inestabilidad de los sistemas globales... Gross detalla que su estimación no es exacta, pero sí representativa del escenario actual. Durante la Guerra Fría, el riesgo anual de guerra nuclear se situaba en torno al 1%. Sin embargo, el deterioro de los acuerdos internacionales y el aumento de tensiones geopolíticas han elevado esa cifra. Además, el experto subraya que la situación actual es más compleja que en el pasado. La existencia de múltiples potencias nucleares y la ausencia de tratados efectivos incrementan la incertidumbre y el riesgo de errores estratégicos.
Así, aunque Gross ha dedicado gran parte de su carrera a intentar unificar las fuerzas fundamentales del universo mediante enfoques diversos como la teoría de cuerdas, considera que el principal desafío ya no es científico, sino humano... Esto no es un caso aislado. Recientemente, la comunidad científica internacional ha intensificado sus alertas de manera drástica, utilizando modelos matemáticos y análisis geopolíticos para advertir que la humanidad se encuentra en su punto de mayor vulnerabilidad histórica, uniéndose a voces que han planteado panorama similares, como La junta de ciencia y seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists (enero de 2026), Físico y Cosmólogo del MIT, Max Tegmark, o el astrónomo británico Martin Rees (uno de los científicos que cada año ajustan el famoso "Doomsday clock")... Y nadie hace nada : /
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