Queríamos acabar el 2011 sin trending topics navideños ni fuegos artificiales, deshaciéndonos de destellos vacuos, de lo todo lo superfluo, conservando la pureza y la sencillez. Y nos fuimos a Petit Comité.
Y eso fue precisamente lo que encontramos allí: una cocina con raíces, sobria en el mejor sentido de la palabra, bien elaborada y reconfortante. El entorno Zen envuelve de tranquilidad una propuesta catalana en espíritu y ejecución que invita a reflexionar, conversar, saborear pausadamente y, en definitiva, descansar.
No hay peros para Petit Comité, ni en sus tapas (excelentes Calamares a la Romana y Tortilla de butifarra de Perol y ajos confitados) ni en sus arroces, ni en su extraordinario Cordero asado o un notable Atún con Samfaina. Esto es cocina mediterránea, básica y honesta, tal cual. Impecable bálsamo para tantas emociones gastronómicas y gástricas acumuladas durante 12 meses. Una mirada a la tradición para proyectarnos hacia el futuro. Una inspiradora desnudez, honesta y serena. Una pequeña proeza que resultó un final prometedor para un nuevo comienzo, exultantes de contenida emoción y ganas por continuar con más fuerza que nunca en este nuevo año.