Y si nos damos un beso.
Estamos sentados en la mesa, entre un silencio soltaste la siguiente frase... y si nos damos un beso.
Agaché mi cabeza y dije no como dices eso.
Inesperado, insensato lo sentí.
Salimos para otro bar y en el camino nos atrasamos de los amigos.
Volviste a decir y si no damos un beso.
Acepte, baje mi bolso al suelo para tener las manos libres.
Libres para sentirte.
Ellos se quedaron en otro lugar.
Tu me invitaste a un motel.
No lo conocía, empezamos a desnudarnos.
En mis adentros me sentía tan comoda contigo.
Te noté nervioso.
Empezaba la acción.
Entre risa que soltaste, porque entre los nervios, tu excitación se esfumó.
Yo relajada, te dije tranquilo.
Me djiste eres la segunda mujer con la que pasa eso.
Me excitas tanto que no lo controlo.
Nos abrazamos y acariciamos.
Me dijiste eres única, de verdad te agradezco que seas así.









