En ese momento cuando decidí respirar para poderte recordar una vez más... Fue cuando parecía que tu piel rosaba con la mía
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En ese momento cuando decidí respirar para poderte recordar una vez más... Fue cuando parecía que tu piel rosaba con la mía
Como volver a soñar
Como volver a soñar con esa persona que al final del día nunca sueña contigo
Siempre queremos regresar a la persona que nos hizo feliz, que nos aceleró el corazón. Con la que hicimos cosas por primera vez y cosas que nunca más volvimos a hacer... La que nos enseñó magia y la primera que nos rompió todos los huesos.
El árbol de los deseos
Se dice que una vez existió un hombre muy prendado de lo material. Había evolucionado muy poco en el orden espiritual y dedicó todas sus preocupaciones a lo inmediato. En cierta ocasión, se quedó profundamente dormido. Su espíritu comenzó a vagar. No era lógico que esto le ocurriera estando vivo, pero hubo un error en el orden natural de las cosas. Por eso llegó al mundo del más allá.
De pronto el espíritu del hombre se vio al frente de varios caminos. No sabía cuál tomar y simplemente decidió seguir por el que estaba más cerca. Una gran fortuna, ya que este camino conducía directamente al paraíso de los hindúes. Sin embargo, el hombre lo ignoraba.
El hombre quedó fascinado por todo lo que encontró en el jardín encantado. Le parecía bellísimo, pero no tenía la más mínima idea de que estaba en el edén. Por eso se comportaba como si estuviera en un lugar corriente. Caminó un rato y luego se sintió cansado. Entonces decidió dormir un poco. Sin sospecharlo, eligió a un árbol de los deseos para acurrucarse allí. Luego, se quedó profundamente dormido.
Al despertar solo podía pensar en que tenía mucha hambre. Entonces dijo: “Quisiera tener algo delicioso para comer. Tengo mucho apetito”. De pronto, con gran asombro, vio que ante sus ojos aparecían las más deliciosas viandas. Sin preguntarse por qué había ocurrido esto, el hombre solo quiso saciar su apetito.
Cuando terminó con la comida, sintió sed. Entonces dijo: “Quisiera tener algo para beber. Tengo mucha sed”. No había terminado de decirlo cuando aparecieron los más deliciosos vinos, los mismos que inmediatamente probó hasta quedar satisfecho.
Saciado ya su apetito y su sed, cayó en la cuenta de que no era normal lo que le estaba ocurriendo. Fue entonces cuando el hombre comenzó a sospechar que algo muy extraño estaba ocurriendo. Empezó a sentir miedo y dijo: “¿Estaré soñando o habrá fantasmas gastándome una broma?”
Como sus palabras eran órdenes, el árbol de los deseos convirtió en realidad lo que había en la mente de aquel hombre. Entonces aparecieron un montón de fantasmas que jugaban y bromeaban con él. Por supuesto, el hombre se sintió aterrado. Entonces, sin pensar en lo que decía, señaló: “¡Son horribles! ¡Seguro me van a matar!”.
Como imaginarás, los fantasmas lo mataron. Pese a lo ingenuo del cuento de Osho, encierra una enseñanza muy cierta. Nos habla de esa magia que tienen las palabras. De cómo de alguna manera atraemos a aquello que deseamos. Así, aunque hagan falta otros ingredientes, el propio deseo ya es un viento favorable. A través de las palabras le damos forma a nuestra conciencia y a nuestra voluntad. Por eso, y aunque nos cueste creerlo, finalmente terminamos obteniendo todo aquello que habita en nuestra mente.
El sufrimiento nace cuando deseamos cosas que no podemos tener.
Tener tus ojos debe ver ser ilegal mas cuando me miras me Inspiras a pecar
siempre hablo a través de mi orgullo, eso significa que jamas he dejado hablar ami corazón dijo y hago cosas simplemente para no salir dañada pero no por que sean mis deseos..