A un año del 'Se Acabó'... ¿Dónde estabas tú cuando España ganó el Mundial de fútbol de 2023? La victoria de las campeonas del Mundo tomó una nueva dimensión cuando Luis Rubiales, presidente de la Federación de Fútbol, decidió que él tenía los huevos y el poder suficiente para plantarle un beso en la boca a una de las futbolistas y hacerse el señor de la fiesta... la forma en que las jugadoras de la Selección Española, así, en mayúsculas, afrontaron lo que se les vino encima elevó su épica y llegó hasta los hogares donde nunca se escuchaba El Larguero... el “Se acabó” fueron dos gestas paralelas... la deportiva, la que demostró que el fútbol femenino tenía calidad, que brillaba a pesar de todas las piedras en el camino, de décadas y décadas de maltrato estructural y sistémico. Lo hicieron en colectivo, en una suerte de nuevo sindicalismo deportivo frente a una patronal implacable, la más poderosa de todas, y a sabiendas de que, como en 2021, caería sobre ellas la letra escarlata de “amotinadas” y de “rebeldes”, que bien podría costarles la salud, y la carrera... La segunda victoria fue, obviamente, la feminista. El “Se acabó” sobrevino en un momento de profundo cuestionamiento político de las conquistas políticas y culturales de los feminismos contemporáneos, simbolizado con crudeza en el feroz ataque de la derecha judicial y mediática a la ley del sólo sí es sí... cuando algunas se resignaban ya a replegarse al silencio, millones de mujeres en el mundo conectaron con Hermoso, se indignaron con ella, hicieron suya esa sensación de impotencia y de rabia que tantas hemos sentido. Ellas, Putellas, Hermoso, Paredes y cía, supieron explicar con una claridad pasmosa algo tan complejo como el consentimiento, y demostraron que todo aquello iba, sobre todo, de poder... El arrope del feminismo a las futbolistas, inesperado, torrencial, internacional, intergeneracional, fue una reparación no solo a la propia Hermoso, –a quien fue bellísimo ver dar las campanadas de fin de año en la Puerta de Sol-– sino a todo un movimiento social, popular, y político al que hasta entonces habían reprochado por activa y por pasiva el haber ido “demasiado lejos” (Irene Zugasti)