"¿QUÉ HAGO? DIJO EL RANCIOFELLONE": EDWIN CERIO, EL ECLÉCTICO SEÑOR DE CAPRI Y SU FÁBULA MARINA
------------ de #NunzianteRusciano
El mar de Capri, desde siempre una fuente de inspiración para artistas y escritores, se revela de una manera única, juguetona y profundamente arraigada en la cultura local a través de las obras de "Edwin Cerio". Nacido en Capri en 1875 y fallecido en la isla en 1960, Cerio fue una figura ecléctica y polifacética: ingeniero naval de renombre internacional, arquitecto de villas capresas que reinterpretaron la tradición local, alcalde y "podestà" de Capri (un cargo de autoridad municipal durante el periodo fascista en Italia), y, por último, pero no menos importante, escritor y humorista. Su vida fue un himno a la isla que tanto amó, a la que dedicó estudios naturalistas, ensayos históricos y obras literarias.
Fue precisamente este espíritu polifacético el que dio vida, en 1956, a una obra particularmente fascinante: un "muestrario" de la fauna marina realizado para su hija "Silvia". Este proyecto, más que un simple manual didáctico, es una verdadera joya de fusión entre ciencia, arte y tradición oral. Como nos cuenta "Claretta Cerio" en la introducción a "Edwin Cerio, Una favola piscatoria e 12 pesci del mare di Capri" (Nápoles 1990), la intención era enseñar a su hija a reconocer y distinguir las diferentes especies marinas, pero con un toque de genialidad adicional: cada ilustración iba acompañada de "versos jocosos en dialecto napolitano".
--- Un ingeniero con alma de poeta
La peculiaridad de Cerio radica en su capacidad para unir el rigor científico (fue también un meticuloso editor de colecciones naturalistas para Rizzoli y autor de estudios botánicos sobre la flora capresa) con la fantasía y el humor. Lejos de la fría clasificación, Cerio infundió en cada criatura marina un alma, convirtiéndola en protagonista de pequeños dramas existenciales, reflexiones cotidianas y escenas cómicas. Cada animal se convierte así en un personaje con sus idiosincrasias, sus vicios y sus virtudes, un espejo de las vicisitudes humanas.
Un ejemplo elocuente de esta fusión de elementos es la estrofa que nos presenta a un personaje memorable:
"Original en dialecto napolitano:
“Che faccio? Dicette u Ranciofellone
– Songo accasato cu a Mammunacchia
Essa ogni ghiuorno chiù s’arrepecchia,
Se fa chiù vecchia, se squaquaracchia;
Mo me ne fuio, nfunno a lu mare
Addò nisciuno, me po’ truvare”.
Traducción al español:
"¿Qué hago? Dijo el Ranciofellone
– Estoy casado con la Mammunacchia
Ella cada día más se arruga,
Se hace más vieja, se descompone;
Ahora me escapo, al fondo del mar
Donde nadie me podrá encontrar”.
Aquí, el protagonista es el "Ranciofellone". Aunque no es un término científico, en el contexto del dialecto napolitano y el humor de Cerio, "Ranciofellone" sugiere una figura corpulenta o un poco desgarbada, quizás un tipo de "cangrejo grande o crustáceo" con un aspecto gruñón o cómico. El sufijo "-one" en italiano a menudo indica algo grande o imponente, y "rancio" podría evocar una idea de algo viejo o gruñón, aunque aquí su sonoridad es más bien humorística y onomatopéyica. En esencia, es un personaje de fantasía creado para la rima y el efecto cómico, personificando el dilema universal del envejecimiento y el cansancio conyugal. Su esposa, la "Mammunacchia", "cada día más se arruga, se hace más vieja, se descompone". ¿La solución? Una fuga desesperada "al fondo del mar, donde nadie me podrá encontrar". Un retrato hilarante y melancólico que, con ligereza, aborda temas universales como el envejecimiento y el deseo de libertad, tan típicos de la sabiduría popular napolitana.
---El legado de Edwin Cerio: no solo fauna marina
La "fábula piscatoria" se inserta perfectamente en el corpus más amplio de las obras de Cerio, caracterizadas por un profundo amor por Capri y una capacidad única para narrar su esencia. Entre sus trabajos más célebres, la "Treccani" (la enciclopedia italiana de referencia) y otras fuentes mencionan "Conserve e affini", "Il caso della signorina Springfield", "Il miracolo del baccalà", "Flora privata di Capri", "L'ora di Capri" y la "Guida inutile di Capri". Esta última, en particular, es considerada una de sus obras principales y más complejas, un "caleidoscopio" de historias y personajes que trazan la historia de la isla de manera históricamente impecable, pero al mismo tiempo mágica y fabulosa. Cerio, en definitiva, se comportaba como un verdadero "sacerdote de la religión-Capri", revelando sus secretos más íntimos.
Los dibujos para la "fábula piscatoria", descritos como "extraordinarios", debieron ser el marco perfecto para estas rimas. Imaginamos la precisión zoológica combinada con la viveza y la expresión que solo un artista con un profundo sentido del humor y un conocimiento íntimo del dialecto napolitano podía conferir. No se trataba solo de animales, sino de arquetipos, de figuras que, aunque marinas, nos hablan de la cotidianidad partenopea, de sus quejas, de sus alegrías y de sus pequeñas rebeliones.
La obra de Edwin Cerio para su hija Silvia es mucho más que una simple fábula infantil o un manual zoológico. Es un testimonio precioso de cómo el arte, la ciencia y la cultura popular pueden fusionarse para crear algo único e intemporal. Una invitación a redescubrir la belleza y la profundidad ocultas en las pequeñas cosas, en el lenguaje del mar y en las tradiciones que definen el alma de un lugar como Capri, a través de la mirada aguda y afectuosa de uno de sus más ilustres intérpretes.
EL SUTIL ARTE DE LA NEGACIÓN EN NÁPOLES: DOS PERLAS DEL DIALECTO QUE CUENTAN UN MUNDO DE SABIDURÍA Y HONESTIDAD.
¡Buenos días, Bandidos de la Cultura!
Hoy nos sumergimos de nuevo en la profundidad y la agudeza del dialecto napolitano, explorando dos expresiones que, aunque ya en desuso y conocidas solo por algunos ancianos, como el que escribe, encierran una sabiduría y una eficacia comunicativa extraordinarias. Agradecemos a nuestro amigo P.D.F. por habernos estimulado a redescubrirlas, con la esperanza de que puedan interesar también a alguno de nuestros veinticuatro lectores.
La primera perla que analizamos es: "Miéttela 'nterra e vvide si cammina." (Ponla en el suelo y mira si camina).
Esta locución se utiliza como sarcástica respuesta negativa a una petición de dinero inmotivada. Fue muy común en su tiempo entre padres asediados por hijos que avanzaban exigencias excesivas o reiteradas de dinero de bolsillo (argent de poche). Para captar plenamente su sentido, es necesario imaginar el pensamiento completo de quien la pronuncia. El sujeto a quien se dirige la petición pretende decir, con aguda ironía: "Esta petición tuya no se sostiene, por lo cual no es capaz de caminar; y, de hecho, si tú (quien me la haces) la pones en el suelo, ¡verás que no camina ya que no se sostiene!" Es una metáfora vívida y desarmante, que con una aparente simplicidad desenmascara la irrealizabilidad de una pretensión económica.
La otra expresión, utilizada como alternativa a la anterior y con igual fuerza, fue: "Jì mettenno ‘a fune ‘e notte" (Ir poniendo la soga de noche).
Esta locución se pronunciaba con resentimiento, a menudo en forma negativa ("nun vaco mettenno ‘a fune ‘e notte" - no voy tendiendo la soga de noche) o mediante preguntas retóricas como "ma che ghiesse mettenno fune ‘e notte?" (¿acaso voy tendiendo sogas de noche?) o "ma che te cride ca vaco mettenno fune ‘e notte?" (¿piensas acaso que voy tendiendo sogas de noche?). Su fin era protestar la propia honestidad frente a peticiones económicas excesivas. A modo de ejemplo, cuando un hijo pide demasiado a su progenitor, este último, al negarle lo solicitado, utiliza una de estas locuciones a modo de explicación de su negativa. El significado subyacente es profundo: "¡Siendo una persona honesta y no un bandido acostumbrado a asaltar a los transeúntes tendiendo una soga a través del camino para hacerlos tropezar y caer al suelo, no tengo los medios económicos necesarios para acceder a tus onerosas peticiones; por lo tanto, modérate y sé razonable!"
Estas expresiones no son meras curiosidades lingüísticas; son auténticas cápsulas de sabiduría popular, que encierran una ética del trabajo, de la frugalidad y de la honestidad. Demuestran cómo el dialecto napolitano, con su inigualable fuerza imaginativa y su capacidad de síntesis, es capaz de condensar en pocas palabras conceptos complejos y profundos, manteniendo viva la memoria de un modo de vida y de pensamiento.
¡Valoremos y transmitamos estas gemas de nuestro inestimable patrimonio cultural!
¡Buenos días, Bandidos de la Cultura! Hoy nos sumergimos de nuevo en la profundidad y la agudeza del dialecto napolitano, explorando dos expresiones que, aunque ya en desuso y conocidas solo por algunos ancianos, como el que escribe, encierran una sabiduría y una eficacia comunicativa extraordinarias. Agradecemos a nuestro amigo lector L. E por habernos estimulado a redescubrirlas, con la esperanza de que puedan interesar también a alguno de nuestros veinticuatro lectores.
El Sutil Arte de la Negación en Nápoles: Dos Perlas del Dialecto que Cuentan un Mundo de Sabiduría y Honestidad.
La primera perla que analizamos es: "Miéttela 'nterra e vvide si cammina." (Ponla en el suelo y mira si camina).
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La otra expresión, utilizada como alternativa a la anterior y con igual fuerza, fue: "Jì mettenno ‘a fune ‘e notte" (Ir poniendo la soga de noche).
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Estas expresiones no son meras curiosidades lingüísticas; son auténticas cápsulas de sabiduría popular, que encierran una ética del trabajo, de la frugalidad y de la honestidad. Demuestran cómo el dialecto napolitano, con su inigualable fuerza imaginativa y su capacidad de síntesis, es capaz de condensar en pocas palabras conceptos complejos y profundos, manteniendo viva la memoria de un modo de vida y de pensamiento.
¡Valoremos y transmitamos estas gemas de nuestro inestimable patrimonio cultural!