Ya es diciembre y en las prisas y la cotidianidad dejamos de ver a amigos, dejamos de hacer esa llamada. Se nos va la vida, postergado ese encuentro para "cuando haya tiempo", ignoramos ese hermoso atardecer y posponemos un amor, un abrazo, un apretón de manos y ese te-quiero a las personas que queremos. Tendríamos que empezar a mirar al amigo mientras se carcajea, a nuestra mascota que busca nuestra atención, a nuestra madre mientras sonríe. Deberíamos de disfrutar y de tomar fotografías mentales del parque, de la calle, de los niños que juegan y de todo lo que nos rodea. Quemamos etapas sin disfrutarlas y luego nos la pasamos suspirando por lo que fue...
Divagando, Ciria









