INMÓVIL ESPERE
Alguien abrió esa jaula
y me metió de un golpe adentro.
Aún seguía atontado
por los golpes que recibí.
Aún seguía adolorido
por la paliza que recibí.
Y quedé encerrado
casi sin moverme
en ese
pequeño
espacio.
Alrededor habían más de los míos,
unos pidiendo ayuda,
otros llorando
y los resignados
en silencio esperando su suerte.
No sabíamos qué sucedía,
qué nos pasaría,
adónde nos llevarían
y con tristeza y desconcierto
nos mirábamos
preguntándonos
el por qué.
Veníamos de nuestras casas,
de la calle,
de cariños y abrazos dolidos,
de hambre y frío.
Extrañábamos ese lugar,
callados momentos.
Y de repente estábamos aquí,
estaba aquí
con miedo,
mis ojos empequeñecidos
y estremeciéndome
cada vez
que un humano se acercaba.
Algo se olía en el aire,
nada bueno presentía.
Nada sacaba
con llorar
y llamar
a la que amaba,
la que me vio nacer
y que entre su seno
amor del bueno me dio;
le ofrecí lo único que podía darle:
mi compañía.
Nada sacaba pidiendo
que estuviera aquí
en estos momentos
y me rescatara de esta prisión,
nada,era en vano
porque no acudiría,
ya no la veían mis ojos.
Inmóvil espere.
Esperamos.
Nos montaron en algo que se movía
y metía mucho ruido,
humo asfixiante,
rugido eterno,
hasta que llegamos
donde habían
muchos humanos
husmeando
a otros seres como yo,
como todos.
Y gotas caían del cielo
y un ambiente gélido
cubrió nuestras almas.
Y sé que no estabas
y te extrañé.
Pedí tu mano salvadora
y esas suaves palabras.
Un olor a carne quemada
y cerré mis ojos
y los que estaban encerrados
a mi alrededor
se pusieron nerviosos,
tristes y llorosos.
Sonido de golpes,
gruñidos,
aullidos
que venían de cerca
y no podía ver.
Nada bueno era
y supe que no regresaría a casa,
a los brazos de mi humano amado,
mi madre,
mi padre,
hermana y cobijo.
Y cerré los ojos
sin comprender del todo
y sentí pena de mí.
Mas la tristeza se desvaneció
completamente
cuando abrieron
por arriba esa pequeña jaula
y un humano
hizo una mueca
al ver mi miedo
reflejado en su brillante mirada.
FIN
GALINDO C. PONCE










