El poder de la chancla 😏
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El poder de la chancla 😏
Será pues 😅
🤷🏻
INMÓVIL ESPERE
Alguien abrió esa jaula
y me metió de un golpe adentro.
Aún seguía atontado
por los golpes que recibí.
Aún seguía adolorido
por la paliza que recibí.
Y quedé encerrado
casi sin moverme
en ese
pequeño
espacio.
Alrededor habían más de los míos,
unos pidiendo ayuda,
otros llorando
y los resignados
en silencio esperando su suerte.
No sabíamos qué sucedía,
qué nos pasaría,
adónde nos llevarían
y con tristeza y desconcierto
nos mirábamos
preguntándonos
el por qué.
Veníamos de nuestras casas,
de la calle,
de cariños y abrazos dolidos,
de hambre y frío.
Extrañábamos ese lugar,
callados momentos.
Y de repente estábamos aquí,
estaba aquí
con miedo,
mis ojos empequeñecidos
y estremeciéndome
cada vez
que un humano se acercaba.
Algo se olía en el aire,
nada bueno presentía.
Nada sacaba
con llorar
y llamar
a la que amaba,
la que me vio nacer
y que entre su seno
amor del bueno me dio;
le ofrecí lo único que podía darle:
mi compañía.
Nada sacaba pidiendo
que estuviera aquí
en estos momentos
y me rescatara de esta prisión,
nada,era en vano
porque no acudiría,
ya no la veían mis ojos.
Inmóvil espere.
Esperamos.
Nos montaron en algo que se movía
y metía mucho ruido,
humo asfixiante,
rugido eterno,
hasta que llegamos
donde habían
muchos humanos
husmeando
a otros seres como yo,
como todos.
Y gotas caían del cielo
y un ambiente gélido
cubrió nuestras almas.
Y sé que no estabas
y te extrañé.
Pedí tu mano salvadora
y esas suaves palabras.
Un olor a carne quemada
y cerré mis ojos
y los que estaban encerrados
a mi alrededor
se pusieron nerviosos,
tristes y llorosos.
Sonido de golpes,
gruñidos,
aullidos
que venían de cerca
y no podía ver.
Nada bueno era
y supe que no regresaría a casa,
a los brazos de mi humano amado,
mi madre,
mi padre,
hermana y cobijo.
Y cerré los ojos
sin comprender del todo
y sentí pena de mí.
Mas la tristeza se desvaneció
completamente
cuando abrieron
por arriba esa pequeña jaula
y un humano
hizo una mueca
al ver mi miedo
reflejado en su brillante mirada.
FIN
GALINDO C. PONCE
EL AUTOBÚS
(escrito de Galindo C. Ponce)
Había caído la noche y la carretera parecía interminable. El bus llevaba más de una hora sin detenerse.
Los pasajeros dormían y D, a excepción del conductor y el asistente,era el único que se mantenía despierto. No lo sabía ni le importaba,pues su mente estaba en su deseo de fumarse un cigarrillo y en algunos recuerdos lejanos y tristes.
Como iba en el primer asiento,al lado de la puerta de entrada del bus,podía ver,además del chofer y al asistente,la carretera alumbrada parcialmente por las luces amarillas de la máquina,a pesar de la tenue neblina en la oscuridad de la noche.
Transcurridos unos 15 minutos,a lo lejos comenzaron a asomarse luces de un pueblo. Sabía que era un pueblo y cual era,pues había pasado varias veces por ahí.
-Voy a detenerme en el pueblo para ver el motor -le dijo el conductor al asistente-. Siento ruidos extraños. No quiero quedarme varado en la carretera.
-¿Que los mecánicos habían puesto a punto la máquina? -le preguntó su compañero.
-Dijeron que si,antes de salir a este viaje. El bus tiene sus años y ya deberían darlo de baja o venderlo para viajes rurales.
"Voy a comentarle esto al dueño,porque no quiero tener otro accidente por fallas de la máquina.
Al entrar al pueblo,detuvo el bus cerca de un paradero que estaba casi a la entrada de aquel lugar rural. Abrió la puerta y con el auxiliar,salieron a ver el inconveniente.
Algunos pasajeros despertaron o ya venían despiertos y miraban,preocupados.
-Van a ver algo en el motor,parece -les dijo D, para tranquilizarlos. Venía escuchándolos por varios minutos desde su primer asiento y se había enterado en cierto modo.
-¿Qué pasó? -saliendo de su sopor,preguntó la acompañante que venía a su lado.
-Problema mecánico,se supone.
Y aprovechando la oportunidad,salió del bus para fumarse ese tan apreciado cigarrillo.
Hacia un frío gélido.
Algunos pasajeros también aprovecharon de salir,para estirar las piernas y comer algo.
Sintieron el frío y algunos entraron,para salir a los pocos segundos,con chaquetas y gorros,bien abrigados.
D comenzó a alejarse unos metros del bus.
-Señor. No se aleje mucho,que esto no va a tardar tanto y reanudaremos el viaje -le advirtió el auxiliar,mientras abría la compuerta lateral del autobús,donde estaban las maleteras y guardaban el equipaje y alguna otra cosa más,como la caja de herramientas que sacó.
-No se preocupe,estaré por aquí,fumando -respondió,dando grandes bocanadas al cigarrillo.
Los postes de la luz pública -de color ámbar- estaban bien distantes el uno del otro y su iluminación en general era mortecina.
Caminó un poco más,en dirección a una calle bien oscura,que cortaba hacia su izquierda,adentrándose al pueblo -con casas antiguas de madera y otras hechas de adobe-,donde a lo lejos vio un poste de luz,bien al fondo de esa calle. Supuso que los postes de luz del primer tramo de esa calle no tenían electricidad o las ampolletas ya no funcionaban.
No le importó.
Lo que llamó su atención y se fijó,fue en unas extrañas sombras que venían de donde sí el alumbrado público funcionaba,en un tramo bien adentrado de esa calle,como a 50 o 60 metros desde donde él estaba.
Miró a su izquierda,al bus,a los pocos pasajeros que bajaron a caminar un poco y al chofer y al auxiliar que estaban viendo el motor trasero del vehículo.
-Se van a demorar. Tengo tiempo -se dijo y en un impulso instantáneo comenzó a caminar por esa calle oscura por alguna razón a la que no supo darle una explicación.
En menos de un minuto estuvo debajo de ese poste de luz.
Había un silencio sepulcral y a nadie veía por alrededor,ni siquiera un perro o gato.
“De seguro es por la hora”-pensó-“Y más en estos pueblos tan chicos donde se acuestan tan temprano”.
Tampoco podía ver algo o a alguien bajo la luz de los siguientes postes del alumbrado. Decidió regresar por donde había venido y al dar los primeros pasos,sintió unos gritos,a lo lejos.
Se detuvo.
Volteó.
Silencio espeso.
Volvió a oír unos gritos,ecos lejanos. Un disparo,otro estruendo,lejano,muy lejano.
Observó bien y miró a lo lejos algo,una especie de figura,que caminaba lentamente hacia él.
Se puso nervioso.
Dispuso a retomar su marcha.
“¡Es inútil!”
Oyó una voz,otro eco,que nacía desde donde venía esa figura.
Empezó a caminar con miedo y vio que por donde había venido; la oscuridad era total. Ni siquiera podía ver esa tenue luz del alumbrado de la calle principal,desde donde había entrado. Entró a un pasaje, parcialmente alumbrado y, curiosamente,ninguna luz de las casas que había visto estaba encendida. No le extrañó mucho,por las altas horas de la noche,sin embargo tampoco sabía exactamente qué hora era.
Siguió con pasó firme y mirando de vez en cuando hacia atrás,con miedo creciente.
El pasaje terminaba y convergía con la calle,paralela a la anterior y divergía por un lado para adentrarse al poblado y por el otro lado,salir justamente a la calle donde estaba el bus.
-Espero que no se hayan ido.
Antes de dar su primer paso hacia su izquierda,oyó otro grito lejano. Miró hacia atrás,a los lados y sólo estaban esas casas en silencio, apagadas y la luz mortecina del alumbrado público.
El cielo estaba amenazante de lluvia.
“¡Está muerto!”
Un grito casi imperceptible,lejano,distorsionado.
Jadeaba,aún manteniendo el control,pero confundido y con un poco de miedo. Ni sabía qué había hecho con el cigarrillo,si lo había botado o soltado por el nerviosismo que tenía.
Sintió una especie de llantos,sollozos vagos.
-Me da miedo este lugar -la voz sonó quebrada.
Y siguió caminando con más rapidez hacia la calle donde esperaba que aún permaneciera el bus en el mismo lugar,el que lo llevaría a su hogar. Pero al llegar a la esquina de esa calle,con sorpresa vio que no estaba.
Sintió escalofríos.
La noche era fría y como más oscura. Esa sensación de una oscuridad latente,que se agudizaba, también por las luces mortecinas de los postes de madera y que no ayudaban mucho en esa penumbra.
-¡Por la puta! ¡Me dejaron botado! -maldijo, agarrándose la cabeza con la mano.
“Qué hago”, pensó.
Si había alguna Comisaría, debería estar más al interior del pueblo,pero no tenía ganas de volver a meterse allí,a esas calles silentes y siniestras,con extraños ruidos y voces de ultratumba.
¿Acercarse a una casa y pedir ayuda?
No le gustaba esa idea.
¿Esperar sentado en algún lugar hasta que amaneciese y agarrar cualquier bus que pasara?
Curiosamente,pese a la noche helada, él no tenía frío.
Resignado,se sentó en el asiento de madera vieja,que era básicamente un banco de álamo,largo y corrido del paradero de adobe y techo de paja amarrada. El ambiente estaba frío y húmedo. El cielo estaba cubierto.
-Tiene pinta de lluvia. Ojalá no se largue a llover -refunfuñó.
Entrecerró los ojos, recostándose un poco en el muro de adobe.
Estaba de nuevo en el bus,mirando el paisaje y de pronto se encendían las luces interiores y la puerta de entrada se abrió.
Escuchó una voz desde el exterior.
-Señor,¿hacia dónde va? -le preguntó al conductor.
-A Valdivia.
Subió lentamente un hombre sombrío y detrás de él,dos hombres más.
-No apague las luces -le dijo uno de ellos.
-¿Qué?
Despertó asustado.
Aún seguía en el paradero y miró la hora en el reloj pulsera.
-Falta mucho...Y no veo ningún teléfono público -se lamentó.
Lo estremeció un golpe seco y un grito lejano.
-Este lugar es raro.
Decidió caminar unos pasos y para su sorpresa,a lo lejos,por la carretera de dos vías que pasaba por ese pueblo,pudo divisar unas luces. La ventaja que tenía es que gozaba de buena visión y logró ver que eran de un vehículo mayor.
Corrió,yendo hacia ese vehículo que estaría a unos 500 metros,a lo menos.
Mientras corría y acortaba distancia,pudo ver mejor que sí podría ser el bus. No sacaba nada con gritar, ya que era inútil y respiraba con dificultad. Prefería enfocar sus fuerzas en seguir corriendo y alcanzar a esa máquina. Pero apenas llevaba algo más de 100 metros corridos, cuando sintió un dolor punzante y sordo en el pecho y como si un golpe de martillazo hubiese recibido en la frente,cayó al suelo estrepitosamente.
Gritó ahogadamente y maldijo todo y a todos.
Respiraba con dificultad.
-Maldito vicio del cigarro -tosía ruidosamente y se retorcía.
Al incorporarse y volver a mirar el camino,las luces ya no estaban allí. El autobús ya no estaba ahí.
-Se fue el hijo de puta -corrió con desesperación,pero sólo alcanzó vacío y oscuridad.
No se explicó cómo se había ido tan rápido. Hubiese escuchado el rugir ronco del motor de ese Mercedes-Benz O 302,aunque hubiera marchado improbablemente en la oscuridad; lo habría seguido oyendo,ya que no se veía pasar ningún otro vehículo y sólo el rugido de ese motor era el único que flotaba en ese silencio tenebroso. Y hace mucho que no veía otro vehículo,a excepción del autobús.
-Suerte perra la mía. Tendré que regresar.
Y resignado, volvió lentamente sobre sus pasos,sin embargo,al caminar lentamente unos metros,otra vez vinieron a su cabeza llantos y gritos lejanos. La confusión y el miedo era aún mayor.
-¿Estoy volviéndome loco? -la respiración era entrecortada.
Se abalanzaron recuerdos fragmentados a su mente y tapó la boca con su mano,mirando fijamente ese oscuro camino.
Los hombres que subieron al bus sacaron unos revólveres. Hubo forcejeo, él trato de intervenir y sintió un estruendo,un dolor en el pecho y una ráfaga de luz que golpeó con fuerza su cabeza.
FIN